Con el objetivo de identificar a estudiantes extranjeros y profesores que participaron en las en las protestas universitarias propalestinas con el fin de deportarlos, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva el miércoles 29 de abril.
El documento instruye a los secretarios de Estado, Educación y Seguridad Nacional a solicitar a las universidades estadounidenses que vigilen e informen sobre actividades de estudiantes y profesores extranjeros que puedan ser consideradas antisemitas.
Esto, con el fin de tomar medidas conforme a la ley y, si procede, actuar para expulsarlos del país.
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Qué establece la orden ejecutiva
La orden establece varias disposiciones en materia de antisemitismo, pero pone el foco especialmente en las protestas que estallaron en abril de 2024 en campus de todo Estados Unidos contra la guerra en Gaza y el apoyo de Washington a Israel.
Estas protestas se prolongaron durante unos tres meses y dejaron un saldo de unos 3.100 detenidos.
En el texto, Trump subraya que decidió firmar esta orden ejecutiva sobre antisemitismo al constatar que “los estudiantes judíos, en particular, enfrentaron acoso antisemita en escuelas y en campus universitarios”.
Niegan acusación de apoyo a Hamás
Aunque el documento asume que los manifestantes cometieron actos antisemitas, estos han negado que sus protestas tuvieran esa intención o que apoyaran de alguna forma a Hamás, y sostienen que se manifestaban contra la ofensiva militar israelí en Gaza, que ha dejado más de 47.000 muertos.
El Consejo de Relaciones Islámico-Estadounidenses (CAIR), una de las principales organizaciones del país en defensa de los derechos de los musulmanes, advirtió que si la orden se implementa la impugnará en los tribunales.
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Protestas en el campus de UNC-Chapel Hill
Las protestas propalestinas en la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill (UNC-Chapel Hill) se llevaron a cabo a finales de abril de 2024.
El 26 de abril, los estudiantes establecieron un campamento en el campus para manifestarse en contra de la guerra en Gaza y exigir que la universidad desinvirtiera en empresas que apoyan a Israel.
Esta acción fue parte de un movimiento más amplio en varias universidades de Estados Unidos, donde los estudiantes buscaban expresar su solidaridad con Palestina y abogar por cambios en las políticas universitarias relacionadas con inversiones en Israel.
Las protestas culminaron con la detención de varios estudiantes y la suspensión temporal de las clases debido a las preocupaciones de seguridad.
Desestiman cargos penales
En diciembre de 2024, la Fiscalía del condado de Orange desestimó todos los cargos penales pendientes contra los manifestantes que lideraron las protestas propalestinas en el campus de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill (UNC-Chapel Hill).
Esta decisión se produjo tras el fallo de la jueza Samantha Cabe, quien desestimó un caso anterior al considerar que la fiscalía no presentó evidencia suficiente sobre las razones por las cuales la universidad interrumpió la protesta.
La jueza destacó la importancia de proteger la libertad de expresión en espacios públicos universitarios, señalando que la universidad no puede restringir discursos simplemente por estar en desacuerdo con ellos.



