Fórmula infantil escasez en los Estados Unidos

Tras la escasez de leche de fórmula que se ha presentado en las últimas semanas en EEUU, usuarios del Facebook de Univision Noticias afirmaron que existen supuestos sustitutos caseros para las fórmulas infantiles; tales como agua de concha de plátano (banana), agua de arroz, avena o leche completa de vaca.

Pero estas afirmaciones son falsas.

Los usuarios no especifican en ellas a qué edad de los bebés se refieren. La Organización Mundial de la Salud y la Unicef no recomiendan hacer fórmulas caseras para bebés.

Sugieren, al igual que los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), que a los niños menores de 6 meses se les alimente exclusivamente con leche materna. 

“La FDA no recomienda que los padres y cuidadores preparen fórmulas infantiles en casa debido a problemas graves de salud y seguridad. Los problemas potenciales con las fórmulas caseras incluyen la contaminación y la ausencia o cantidades inadecuadas de nutrientes fundamentales”; se lee por otra parte, en la página web de Administración de Alimentos y Medicamentos, de Estados Unidos ( FDA).

La Academia Americana de Pediatría (AAP) respondió este 11 de mayo de 2022 en correo electrónico a elDetector que “recomienda encarecidamente no hacer fórmula casera para bebés”; con los siguientes ingredientes: leche de vaca en polvo, leche cruda, azúcar, leche de almendras o bebidas de soya.

Si bien ingredientes como el arroz (base del agua de arroz) o la avena, y el plátano como fruta (no el agua de su cáscara), son usados después de los 6 meses como parte de la alimentación complementaria de los bebés que son amamantados, no se recomienda su uso como sustitutos de la leche materna o las fórmulas infantiles.

Y en menores de seis meses, alimentar los con estos ingredientes, además de la leche completa, pueden causar graves daños a la salud, de acuerdo con la AAP y la FDA.

Entre ellos lesiones en el intestino y en los riñones, malnutrición, desnutrición, anemia, deficiencia de hierro o calcio,

Aunque las fórmulas no son ideales para la nutrición de bebés hasta los seis meses, son lo más conveniente cuando la lactancia materna no se puede asegurar. Es lo que agrega Erika Urbáez Aguilera, consultora internacional certificada en lactancia ( IBCLC, por sus siglas en inglés), en llamada telefónica con elDetector.

“Cualquier otro invento es eso, un invento”, afirmó.

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Veamos en detalle la explicación de por qué estas elaboraciones caseras no son nutritivas para los bebés:

1. Los riñones de los bebés no procesan las proteínas y minerales de la leche completa de vaca

La leche completa de vaca tiene una composición distinta a las fórmulas infantiles. Su uso no está recomendado en niños menores de 12 meses ;especialmente porque no ofrece una cantidad suficiente de ciertos nutrientes que necesitan los bebés y puede ocasionar daños en el intestino y en los riñones. Los CDC dan la misma explicación.

Los CDC advierten que la leche de vaca no se debe dar a los niños menores de un año. LA razón es porque tiene demasiadas proteínas y minerales para que los riñones de los bebés los procesen.

“La caseína [necesaria para la absorción de calcio y fosfato en el intestino] está diseñada para un animal [becerro] que nace pesando 25 kilos.

Es ilógico pensar que las grasas, proteínas y carbohidratos de la leche completa puedan ser absorbidos por un bebé que nace pesando, en promedio, tres kilos. Un bebé que consume leche de vaca puede tener problemas estomacales.

Al ser una leche tan pesada puede producir pérdidas de sangre en el intestino y se producen anemias”, afirmó la consultora internacional certificada en lactancia, Erika Urbáez.

Steven Abrams, presidente del Comité Nacional de Nutrición de la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP, por sus siglas en inglés), escribió en Healthy Children, página web de información para padres de la AAP, que ante la escasez de fórmulas infantiles no es ideal dar leche de vaca, pero podría ser una opción en los mayores de seis meses que consumen fórmula regular, “durante un breve período de tiempo hasta que mejore la escasez de leche de fórmula. Esto no es lo ideal y no debería convertirse en una rutina”, escribió el pediatra.

Ariana Araujo, licenciada en nutrición y dietética, explicó en llamada telefónica con elDetector que no está recomendado dar a los niños menores de un año leche de otro mamífero, como la vaca, cabra, oveja o búfala.

2. El agua de arroz no aporta ningún nutriente en los bebés

Los CDC consideran que antes de los 12 meses no se debería introducir bebidas hechas con arroz, entre otras alternativas a la leche como las bebidas de soya, coco, marañón o almendras.

Ariana Araujo explicó que es a partir de los seis meses que a los bebés se les empieza a incorporar cereales, como lo es el arroz,en su alimentación complementaria (se introducen otros alimentos adicionales a la leche materna), pero para probar alergias y tolerancia.

“Todavía a partir de los seis meses, la gran cantidad de calorías y micronutrientes sigue siendo de la lactancia materna, por lo que el arroz es complementario”, dijo.

“Es importante recordar que si bien el arroz es un cereal que se puede consumir después de los seis meses, tiene que tener un tratamiento especial en el lavado, porque el arroz en su estado natural absorbe una cantidad enorme de arsénico [un elemento que en altos niveles de exposición puede ser dañino para la salud] que va al cuerpo del bebé. Hacer un agua de este cereal no le estaría dando ningún nutriente, los bebés se llenarían de agua más los desechos provenientes del hervor y el lavado”, dijo Erika Urbáez, consultora internacional certificada en lactancia, a elDetector.

3. La avena tiene más proteínas y carbohidratos de los que el niño necesita

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), la avena es un cereal que contiene más proteína que el maíz, el arroz o el trigo, pero esto no quiere decir que sea bueno para bebés menores de seis meses.

Esto lo ratifica la AAP en su guía “Inicio de alimentos sólidos”.

“La avena tiene más proteínas y carbohidratos de lo que el niño necesita. ¿Por qué no darle estos alimentos? Porque los sistemas del niño [antes de los seis meses] no están maduros: sistema digestivo y sistema renal.

Si no se nutre al niño y solo se le llena la barriga, hay alto riesgo de desnutrición o malnutrición”, precisó sobre la sustitución de la lactancia o fórmulas por este cereal Ariana Araujo a elDetector.

Araujo explicó que aunque la avena pareciera tener mucho que aportar a los bebés, las enzimas digestivas (las que descomponen los alimentos y los hacen digeribles) se producen en suficiente calidad y cantidad a partir de los seis meses de vida; “si se les da antes, no lo van a digerir porque necesitan estas enzimas digestivas, que son las que van a ayudar a procesar los carbohidratos, y estas proteínas que tiene la avena lo que hacen es sobrecargar los riñones del bebé porque no están maduros antes de los seis meses”.

4. El sistema digestivo de los bebés no está preparado para procesar el agua de cáscara de plátano

La cáscara de plátano (con la que se hace el agua de cáscara de plátano que refirieron usuarios del Facebook de Univision Noticias) no se ajusta a los requerimientos nutricionales que un bebé necesita según los lineamientos, del Hospital de Niños Lucile Packard, de Stanford. Esto es, mucha más grasa, pequeña cantidad de proteínas y de carbohidratos para el desarrollo del cerebro y el sistema nervioso, así como para el crecimiento general.

La cáscara aporta muy poca energía, es rica en fibra y el sistema digestivo de los bebés (antes del año) no está preparado para procesarla como sustituto de la fórmula o de la leche materna, según explicó Urbáez.

“No está demostrado científicamente en ninguna parte que tenga beneficios para los bebés, especialmente porque estamos hablando de la cáscara de una fruta que pudo haber sido cultivada en suelos que no necesariamente tengan calidad. No tiene por qué ser nutritivo”, precisó Urbáez.

Sin embargo, el plátano (la fruta como tal) sí está recomendado a partir de los siete meses por la AAP y los CDC. “Su hijo necesita una variedad de vitaminas y minerales para crecer sano y fuerte”, señalan los CDC.

Como buena práctica de buena nutrición temprana (siete u ocho meses), los CDC recomiendan incorporar frutas como el plátano, fresas, peras, naranjas, melones y aguacates.

Urbáez indicó que los bebés pueden aprovechar en la alimentación complementaria toda la energía, el potasio y la fibra que dan los plátanos o bananas, pero nunca antes de los seis meses.

Conclusión

Es falso que el agua de concha de plátano (banana), agua de arroz, avena o leche completa de vaca funcionen como supuestos sustitutos caseros para las fórmulas infantiles, como afirmaron usuarios en el Facebook de Univision Noticias.

El uso de estas elaboraciones caseras en menores de seis meses puede causar graves problemas a la salud, tales como daños en el intestino y en los riñones, malnutrición, desnutrición, anemia, deficiencia de hierro, entre otros, mientras que en niños mayores de seis meses los cereales de arroz y avena (no el agua de estos ingredientes) y el plátano como fruta (no el agua de su cáscara) se pueden incorporar como parte de la alimentación complementaria a la leche materna, pero no como sustitutos.

La FDA advierte que no se preparen sustitutos fórmulas infantiles en casa debido a que se pueden contaminar y a la ausencia o cantidades inadecuadas de nutrientes.

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Este artículo ha sido publicado en Factchequeado gracias a nuestra alianza con El Detector de Univision. 

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