El mundo católico y millones de creyentes alrededor del planeta están de luto tras la muerte del Papa Francisco, el primer pontífice latinoamericano y el primero de la orden de los jesuitas en dirigir la Iglesia Católica.
Su fallecimiento, confirmado por el Vaticano en la mañana de hoy lunes 21 de abril, marca el fin de un papado que duró 12 años y transformó profundamente el rumbo de la Iglesia con un mensaje centrado en la humildad, la inclusión y la justicia social.
En Carolina del Norte, líderes religiosos, inmigrantes y católicos de larga data reaccionaron con dolor, respeto y esperanza ante la partida de una figura que, para muchos, rompió moldes y acercó la Iglesia a los márgenes del mundo.
“Por favor, únanse a mí para orar por el descanso eterno del Papa Francisco y para pedir que su espíritu siga bendiciendo a la Iglesia y a su pueblo” — Obispo Luis Zarama, diócesis de Raleigh
El obispo de Raleigh, Luis Zarama, quien también hizo historia al convertirse en el primer obispo hispano de Carolina del Norte, recordó con emoción su cercanía con Francisco. “Tuve la bendición de reunirme con el Papa Francisco en numerosas ocasiones y me asombró su calidez, compasión y sentido del humor. Siempre me asombrará recordar cómo demostró esa misma humildad y humanidad en cada interacción con cada persona que conoció”, dijo en una declaración de prensa.
Zarama, de origen colombiano, compartió además que el ejemplo del Papa Francisco como servidor humilde y defensor de los pobres seguirá inspirando a la Iglesia en el estado.

Desde Asheville hasta Charlotte y Raleigh
Desde Asheville, Cecilia Marchesini, inmigrante argentina y propietaria del restaurante Cecilia’s Kitchen, expresó la tristeza que siente con la partida del Papa. Aunque no se considera practicante, Marchesino creció en un entorno católico y compartió una conexión especial con Francisco, no solo por sus raíces compartidas, sino por el impacto que tuvo en su forma de ver la Iglesia.
“Me produce una tristeza enorme porque me encantaba este Papa”, dijo Marchesino. “Fue un tipo humilde, abierto, que trató un montón de temas que la Iglesia Católica no se animaba a tratar. Rescato su simpleza. Me dio un poco más de esperanza en la Iglesia Católica”, dijo a Enlace Latino NC.
Además, relató una historia personal: una amiga cercana de su madre pertenecía al mismo grupo juvenil que Jorge Bergoglio —nombre de nacimiento del Papa Francisco— cuando era obispo del barrio de Flores, en Buenos Aires. “Mi mamá tuvo la suerte de conocerlo. Siempre fue una figura muy humana”, recordó.
Desde el equipo editorial del oeste del estado, Patricia Serrano, periodista de Enlace Latino NC y también argentina, reflexionó sobre el legado del pontífice con una mezcla de emoción, orgullo y preocupación por el futuro.
“Fue un Papa que acercó la Iglesia a los problemas reales del mundo: lo que pasa con los migrantes, con el cambio climático, con los derechos de las mujeres, de las personas trans, de la comunidad LGBTQ+”, dijo Serrano. “El hecho de que haya elegido el nombre de Francisco, el santo de los pobres, fue un mensaje claro. Da miedo pensar que la Iglesia pueda alejarse ahora de ese camino de apertura y compasión”.
Serrano señaló que, si bien en su etapa en Argentina hubo aspectos que generaban reservas, su papado representó un liderazgo significativo y transformador.
En Charlotte, Amanda García, católica activa, subrayó el valor simbólico de haber tenido un Papa latino. “Lamento mucho la muerte del Papa Francisco. El hecho de que haya sido el primer Papa latino ayudó a que nos reconocieran a los latinos”, expresó. “Allí en su última misa se le veía deteriorado, pero ya hoy está gozando de la gloria del Señor. Espero que escojan a otro latino que continúe su legado”.
Para Leonor Clavijo, residente de Raleigh, la muerte del pontífice representa el cierre de un capítulo transformador para la Iglesia. “El Papa Francisco deja un legado de reforma, cercanía a los pobres y un llamado constante a la misericordia. Su última aparición en la Pascua fue un testimonio conmovedor: frágil, pero presente, dando su bendición urbi et orbi”, dijo Clavijo.
También destacó la resonancia global del momento. “Desde Estados Unidos hasta Francia, donde me encuentro ahora, se han alzado oraciones y han sonado campanas. Hoy en la capilla de Notre Dame sonaron desde temprano. Es una mezcla de tristeza, pero también de gratitud por su vida y servicio”.
Desde que asumió el pontificado en 2013, Francisco desafió convenciones: habló de la necesidad de una “Iglesia en salida”, defendió la dignidad de los migrantes, pidió acciones urgentes contra el cambio climático, y expresó apertura hacia comunidades que históricamente habían sido marginadas por la jerarquía eclesial. Su estilo directo, su rechazo a los lujos del poder y su lenguaje pastoral lo convirtieron en una figura querida, incluso entre no creyentes.
Aunque su salud se había deteriorado en los últimos meses, su fallecimiento durante el tiempo de Pascua ha sido interpretado por muchos como un símbolo espiritual de cierre y resurrección. En Carolina del Norte, sus seguidores hoy lo recuerdan no solo como líder religioso, sino como un pastor cercano, valiente y profundamente humano.



