Macario Jímenez cocinero del negocio latino "Sabora" cocinando en su foodtruck
Macario Jímenez de Sabora/Patricia Serrano/ELNC

En la recuperación del oeste de Carolina del Norte un gran capítulo será el de los pequeños negocios. A casi dos meses del huracán Helene la pregunta sobre cómo y con qué recursos sobrevivirán los dueños de pequeños negocios latinos todavía no tiene una respuesta clara. 

Mientras esperan por fondos adicionales, préstamos a baja tasa y resultados de grants, los pequeños negocios en general y los pequeños negocios latinos en particular recurren a la creatividad, el soporte comunitario y las ganas de seguir adelante, para mantenerse en pie tras la tormenta.

Las estimaciones indican que los daños materiales y las necesidades para la recuperación del oeste del estado superan los 53 mil millones de dólares, según la Oficina de Presupuesto y Gestión del Estado de Carolina del Norte. Pero con un número tan grande puede ser complicado notar la gravedad de la situación que se vive en las montañas apalaches.

En zonas como River Arts District, en la ciudad de Asheville, el porcentaje de destrucción de negocios, restaurantes y estudios de arte alcanza al 80 por ciento. Y tan solo en el condado de Buncombe 400 edificios comerciales fueron destruidos o gravemente dañados, incluyendo locales con múltiples inquilinos.

En esta nota, conversamos con dueños de pequeños negocios latinos para conocer cómo sortean los desafíos y encuentran formas de superar la adversidad. Estas son las historias de cuatro negocios que luchan por mantenerse en pie, y enfrentan la tormenta con esfuerzo y esperanza.

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Empezar de nuevo

El 26 de septiembre fue un día tranquilo en el restaurante cubano Guajiro. El equipo había escuchado las alertas de inundación, pero nadie estaba realmente preocupado. Su ubicación en el River Arts District de Asheville, cerca del French Broad River, nunca había sido motivo de alarma. El río estaba allí, sí, pero entre ellos y el agua había un greenway, un parque y una calle. Nadie pensó que el agua pudiera cruzarlos. Pero a las 5 am del día siguiente la situación era otra. La tormenta tropical Helene había arrasado con todo.

No pudieron recuperar nada: el camión de comida, la cocina recién instalada, las mesas del exterior, el primer piso de los estudios de arte Cotton Mill, y hasta el nuevo espacio interior, preparado para recibir a los clientes en los meses fríos, estaban destruidos. 

“Fue una destrucción total”, cuenta Jannette Montenegro a Enlace Latino NC, con una mezcla de resignación y desconsuelo. Guajiro es más que un restaurante. Es un negocio familiar que incluye también el edificio de arte, y lo que se llevó el agua fue el sustento de todos. 

“De repente, toda la familia se quedó sin trabajo”, dice Jannette. Ella manejaba el marketing y los estudios de arte en Cotton Mill. Su hijo y su nuera eran los encargados del restaurante y del food truck. Su prima, la cocinera. 

Cuando el agua bajó lo suficiente, toda la familia se dedicó a limpiar el lodo y pensar en cómo seguir adelante.

Crearon un fondo de ayuda (donde todavía se puede colaborar) y con ahorros personales, más algunos créditos, lograron hace apenas unos días reabrir Guajiro Cuban Confort Foodtruck en la cervecería Hi-Wire, en el barrio de Biltmore, en Asheville. 

Que Guajiro (al menos su foodtruck) haya reabierto a menos de dos meses del desastre es un hecho para celebrar.

Según la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés) más del 40% de los negocios afectados nunca más abren sus puertas y aproximadamente el 29% cierra definitivamente en los dos años posteriores a un desastre natural de magnitud severa. 

Foodtruck Guajiro
El carro de comida Guajiro reinició operaciones cerca de dos meses después de la tragedia/Patricia Serrano, ELNC

Resiliencia y sabor latino

Es posible crecer en los momentos difíciles. Y eso es lo que intenta hacer el restaurante y mercado mexicano La Bamba, gestionado por Fernando Uribe (originario de Durango, México) en Swannanoa, la zona más afectada por el Helene en el condado de Buncombe.

“Yo creo que estamos bendecidos. Todo alrededor nuestro estuvo inundado, pero nada le pasó a nuestro restaurante, así que decidimos que íbamos a tratar de ayudar en todo lo que podíamos”, explica Fernando Uribe a Enlace Latino NC. Y tiene razón: su restaurante está sobre el Highway 70, al lado del río Swannanoa donde casi todo fue arrasado. 

No fue fácil. Durante casi tres semanas, La Bamba estuvo cerrado por falta de luz. Fernando Uribe debía pagar la quincena a sus empleados, la carne se echaba a perder, y sus clientes más fieles se habían quedado sin casas.

“Por suerte había sacado un crédito para el restaurante un poco antes y con ese dinero me pude mantener en pie, pagar a la gente y aguantar hasta que abrimos”, cuenta.

Fernando realizó la aplicación de préstamos por desastre ante Small Business Administration (SBA).

Fue parte de las 12,970 pequeñas empresas del oeste de Carolina del Norte que lo hicieron: de ese número, tan solo 137 recibieron una oferta de crédito y 108 efectivamente lo tomaron por un total de 3,990,170 dólares.

El 15 de octubre pasado la SBA anunció que había agotado los fondos destinados a su programa de préstamos por desastre, suspendiendo nuevas ofertas hasta que el Congreso apruebe fondos adicionales. 

“Gracias a Dios nos está yendo muy bien”, destacan en La Bamba. Desde que abrieron sus puertas nuevamente han duplicado la cantidad de comensales. ¿La razón? Para Fernando Uribe se debe a los grupos de trabajadores latinos que están en la zona trabajando en la reconstrucción del pueblo de Swannanoa. 

“Yo creo que aunque hay comida gratis en otros lugares, ellos prefieren venir acá”. Si bien el futuro de su restaurante es incierto porque los trabajadores en algún momento se irán, La Bamba aprovecha el momentum y realiza campañas para otorgar hasta el 25% de sus ganancias de un día a las familias que perdieron todo.

personal del restaurante La Bamba ubicado en Swannanoa
La Bamba, restaurante ubicado en Swannanoa/Patricia Serrano, ELNC

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De la frustración a la solidaridad

Macario Jímenez tenía todo listo: era un fin de semana importante para su negocio. Había llenado sus dos camiones de comida (conocidos como food truck en inglés) con todos la comida necesaria para participar del festival Haywood County Fair en Waynesville y también se preparaba para debutar ese mismo domingo en New Belgium, la cervecería más famosa y turística de Asheville.

Pero el jueves 26 de septiembre por la tarde se enteró que los dos eventos habían sido cancelados: el huracán Helene se aproximaba con promesas de inundaciones y vientos muy fuertes. 

“Y la verdad yo me frustré mucho, ya tenía toda la comida comprada y qué iba a hacer con todo eso. Además el pronóstico decía que el viernes iba a parar de llover, así que pensaba que estaban exagerando”, recuerda hoy Macario con una sonrisa del que sabe que la naturaleza tenía otros planes. 

Para Macario Jímenez la adversidad se transformó en la posibilidad de ayudar a los demás.

“Por suerte mi casa estaba bien, mis dos camiones estaban bien, y tenía toda esta comida, así que empecé ese mismo fin de semana a cocinar para la gente y ayudar con comida caliente cuando no había ni luz ni agua”.

Durante esos días participó sobre todo en actividades organizadas por la comunidad latina. Estuvo en el mercado de Tierra Fértil en Hendersonville, en parqueaderos latinos de la zona de Fletcher, en la zona Enka-Candler (donde vive gran parte de la comunidad latina en el condado de Buncombe). 

“Fue un placer donar nuestras hamburguesas para la comunidad en estos momentos tan difíciles que estamos pasando”, afirma Jímenez.

Su food truck se llama Sabora y se especializa en hamburguesas. “Les damos un toque latino; no son la típica hamburguesa americana”, comenta. Su hamburguesa más popular, por ejemplo,  lleva chile poblano y pico de gallo.

Foodtruck de Burgers & Sandwiches Sabora, negocio latino
En Carolina del Norte, el 9.1% de los trabajadores y el 8.6% de los propietarios de negocios son hispanos, según el informe 2024 Small Business Profile de la Administración de Pequeñas Empresas de los Estados Unidos/Patricia Serrano, ELNC

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Seguir en pie sin ayuda

Gladys Najera López no se imaginó que el agua entraría en su tienda hispana “Gladys”, ubicada en el pueblo de Boone, una de las zonas más altas de las montañas Apalaches en el oeste de Carolina del Norte.

“Fue inesperado para nosotros”, cuenta a Enlace Latino NC. “Fue muy impactante lo que pasó, ver toda esa destrucción”. Recibir alertas por mal clima es común, dice, en la zona que ella vive, así que hizo lo de siempre: no prestó demasiada atención.

La tienda de Gladys está ubicada cerca de un arroyo llamado Winkler Creek y un poco alejada del centro del pueblo.

La inundación la afectó, pero no destruyó su mercado. “Entraron 2 pies de agua, perdimos toda la mercadería del primer estante, dos congeladores grandes y un pedido importante que me había llegado la noche anterior”, enumera.

Según sus cálculos la pérdida económica en mercadería y equipamiento supera los 20 mil dólares. A eso debe sumarle la semana que no pudo abrir por falta de luz, mientras limpiaba el lodo y acomodaba su negocio. Y además que las ventas cayeron muchísimo: “Hay menos gente, y la que viene compra mucho menos”.

El caso de Gladys es el de muchos negocios latinos que no califican para la ayuda que llega en cuentagotas por parte del Estado.

“No he podido aplicar a FEMA, no he podido aplicar a nada porque me piden seguro social y yo no tengo”, explica. 

“Ojalá hubiese alguna organización que nos pueda ayudar, ojalá aunque sea un poquito para que nos pongamos en pie”, pide.

Gladys tiene 54 años, es originaria de Oaxaca, México, y vive hace 16 años en el pueblo de Boone junto a su familia. La tienda la abrió hace 11 años atrás y es su principal fuente de ingresos.

fachada de la tienda Gladys, uno de los negocios latinos en el pueblo de Boone, Carolina del Norte
Fachada de la tienda “Gladys”, ubicada en el pueblo de Boone/Patricia Serrano, ELNC

Negocios latinos en Carolina del Norte y Estados Unidos

En Carolina del Norte, el 9.1% de los trabajadores y el 8.6% de los propietarios de negocios son hispanos, según el informe 2024 Small Business Profile de la Administración de Pequeñas Empresas de los Estados Unidos (SBA). 

Además, la Cámara de Comercio Hispanoamericana informa que existen 178,000 empresas de propiedad latina en el estado. Estas, junto con la población latina de 1.2 millones, aportan más del 30% a la economía estatal cada año.

A nivel nacional, más de 63 millones de latinos representan el 19% de la población de Estados Unidos.

Con una contribución económica colectiva de $3.2 billones y cerca de 5 millones de empresas de propiedad latina, estas generan más de $800 mil millones en ingresos anuales. 

Después de la tormenta

Hace un año, el huracán Helene golpeó al oeste de Carolina del Norte. La comunidad latina respondió con algo más fuerte que la tormenta: solidaridad.

🎧 En este episodio, conoce cómo las organizaciones latinas transformaron la crisis en resiliencia.

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Patricia Serrano es una periodista bilingüe radicada en Asheville y miembro de Report for America. Cubre temas migratorios, políticos y sociales en el oeste de Carolina del Norte para Enlace Latino NC,...

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