“Corazoncito de oro”

La primera muerte infantil a causa de COVID-19 en Carolina del Norte es una niña de ocho años, de padres mexicanos. Su muerte expone una crisis que los funcionarios estatales no pueden seguir ignorando: el coronavirus se extiende rápidamente en las comunidades latinas.
Victoria Bouloubasis 22 jun., 2020
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Yoshi
Aurea Yolotzin Soto Morales, de ocho años, murió el lunes 1 de junio, solo cuatro días después de que dio positivo en la prueba de COVID-19, o nuevo coronavirus./Familia
Esta historia también está dispinible en inglés aquí

CAROLINA DEL NORTE, Durham-Aurea Yolotzin Soto Morales, de ocho años, era una niña alegre e inteligente de segundo grado, a quien su familia y amigos llamaban Yoshi. Murió el lunes 1 de junio, solo cuatro días después de que dio positivo en la prueba de COVID-19, o nuevo coronavirus. La pequeña nació y se crió en Durham.

La niña es el primer y único menor que muere por causas relacionadas con el coronavirus en Carolina del Norte, según el Departamento de Salud y Servicios Humanos del estado. A nivel nacional, se han reportado 21 muertes de pacientes con COVID-19 menores de 14 años, según las estadísticas más recientes actualizadas por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.

“Esta es una pérdida de la que nunca nos vamos a recuperar”, dice Araceli Morales Martínez sobre la muerte de su hija.

El nombre de Yoshi proviene de su nombre completo, Aurea Yolotzin. Morales Martínez eligió el nombre indígena náhuatl por su significado: “corazoncito de oro”. Ella solicitó que Enlace Latino NC  use el nombre Yoshi para referirse a su hija, para que las personas que la conocieron reconozcan su nombre. “Todo el mundo la conocía como Yoshi”, dijo.

Morales Martínez y su esposo, Salvador Soto, dieron positivo por el coronavirus el martes 26 de mayo. No tienen seguro médico, por lo que se hicieron el test en un Walgreens local. El único síntoma que han presentado es la pérdida del olfato. Jennifer Morales, la hermana de 17 años de Yoshi, también dio positivo pero se mantuvo asintomática.

Hasta el 12 de junio, los latinos representaban el 43 por ciento de los casos de COVID-19 en Carolina del Norte, aunque solo son el 9.3 por ciento de la población total. Dentro del número de casos de coronavirus en la comunidad latina, los casos pediátricos representan el 13 por ciento (de 0 a 17 años).

Las muertes infantiles a causa del coronavirus son poco frecuentes. En una declaración del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Carolina del Norte emitida el 5 de junio, el epidemiólogo estatal Dr. Zack Moore dijo: “Extendemos nuestras más profundas condolencias a la familia de esta niña. Si bien la mayoría de los casos de COVID-19 en niños no son graves, esto es un trágico recordatorio para todos nosotros de que el COVID-19 puede ser una enfermedad grave para cualquier individuo”.

La familia no fue nombrada en el comunicado de NCDHHS, pero ellos dicen que quieren compartir su historia para ayudar a proteger a otras personas.

“No estamos esparciendo el miedo”, dice la hermana de Yoshi, Jennifer. “Estamos dando a conocer cómo este virus podría afectar a cualquiera. La comunidad ahora no lo está tomando muy en serio”.

Desde que Carolina del Norte comenzó la reapertura, el número de casos de coronavirus y hospitalizados ha aumentado constantemente. Actualmente hay 812 pacientes con coronavirus hospitalizados hasta el 12 de junio, un récord. En comparación, habían 442 el 10 de mayo.

“Fulminante”

El jueves 28 de mayo, Yoshi se negó a cenar. Se quejaba de dolor de garganta y no podía disfrutar la comida. El viernes, Morales Martínez llevó a sus dos hijas al pediatra. Yoshi hizo los tests tanto para la faringitis estreptocócica (una infección bacteriana) como para COVID-19. Ambas pruebas dieron positivo.

Según Morales Martínez, el médico le recetó Tylenol para el coronavirus y un antibiótico para la infección de garganta. La familia dejó al médico y condujo hacia una farmacia a pocas millas de distancia para recoger la receta.

Fue entonces cuando Jennifer miró hacia el asiento trasero y vio que su hermana tenía convulsiones. Le gritó a su madre que detuviera el auto. Morales Martínez detuvo la camioneta en un estacionamiento para atender a su hija y llamar a una ambulancia. La familia fue llevada a la sala de emergencias de UNC Hospitals. Morales Martínez dijo que su hija no hablaba y que se veía asustada.

Durante la noche, Yoshi tuvo varios ataques. Alrededor de las 10 p.m., cerró los ojos y entró en coma. El lunes, cuando los médicos ya no podían hacer nada por Yoshi, le retiraron la respiración artificial.

Morales Martínez dice que tuvo que exigir que un médico viera a su hija durante la primera noche y que se sintió impotente, sin ninguna respuesta. Pero los médicos tampoco tenían respuestas. Le dijeron a su madre que Yoshi experimentó hinchazón en el cerebro y pérdida de oxígeno. No pudieron resucitarla después de múltiples intentos.

La familia entiende que lo que le sucedió a su hija fue inusual. Según Morales Martínez, una enfermera o un médico (no está segura de quién) le dijo que las dos infecciones pueden haber sido una combinación mortal.

“Esa bacteria [estreptococo] combinada con COVID fue fulminante para mi hija”, dice Morales Martínez. “Mucha gente si sus niños están enfermos de la garganta, los llevan a la enfermera. Pero con este virus, con esta enfermedad, yo no podría ver otra madre… ”

Su voz se apaga mientras retiene las lágrimas. “Perdí a mi hija a pesar de que he tenido mucho cuidado con ellas”.

Según estadísticas mundiales, la mayoría de los casos pediátricos del coronavirus son leves y un número muy reducido incluye dolor de garganta como síntoma. La doctora Gabriela Maradiaga Panayotti, pediatra de Duke Medicine, dice que “todo es tan nuevo con COVID-19” que ella y sus compañeros no pueden precisar si existen efectos graves cuando la faringitis estreptocócica se combinan con el virus.

“No tenemos datos para saber si [la infección por estreptococos] es algo común, y no está claro si fue un hallazgo relevante o casual”.

Agregó que algunos niños regularmente portan bacterias estreptocócicas en la garganta sin presentar síntomas; pero en casos severos la bacteria puede llegar a la sangre y al líquido cefalorraquídeo. “Puede haber sido la infección por estreptococos lo que empeoró el COVID-19, como dijo la madre de [Yoshi], o no”, dice la doctora Maradiaga Panayotti. “Ni siquiera estoy segura de que sus doctores de UNC tengan esa respuesta”.

Un representante de UNC Healthcare dijo que los médicos no pueden compartir información de un paciente con nadie fuera de la familia. El miércoles, Morales Martínez dijo que nadie del hospital había llamado a la familia para darle más información.

A medida que el virus se propaga, también lo hacen las disparidades sanitarias

La muerte de Yoshi es el primer caso reportado de un infante que se enferma y muere por coronavirus en Carolina del Norte. Esto ha dejado a la comunidad latina preocupada, un grupo que ya enfrentaba desafíos únicos y desventajas de atención médica antes y durante la pandemia.

“Estamos comenzando a aprender y a tener mejor información sobre la demografía de las personas que dan positivo y son hospitalizadas, o mueren por contraer el virus”, dice la doctora Michelle Hernández, pediatra de UNC Healthcare que aboga por las familias latinas. “Pero la información sobre los latinos es incompleta. Es posible que no comprendamos del todo el impacto”.

La gran mayoría de los latinos son considerados trabajadores esenciales, y los padres, como el papá de Yoshi, Salvador Soto, deben dejar sus hogares para ganar sus ingresos. Soto es electricista y trabaja en obras de construcción. Estadísticamente, existe una posibilidad mucho mayor de que los latinos propaguen el virus en sus familias en comparación con otras familias, que tienen más oportunidades de trabajar desde casa y practicar distanciamiento social en el trabajo.

Las estadísticas disponibles dan una idea de cómo el coronavirus puede propagarse entre las familias. Según las estadísticas del DHHS actualizadas el 11 de junio, el 55 por ciento de los casos de COVID-19 entre los latinos son personas de 25 a 49 años. Para los no hispanos (como se menciona en los datos) en ese mismo grupo de edad, es el 36 por ciento. Los niños latinos menores de 17 años representan el 13 por ciento. Para ese mismo grupo de edad en los no hispanos, los casos positivos son solo del 4 por ciento.

Lo que empeora la realidad sobre el terreno es la falta de datos disponibles en los centros de trabajo para determinar quién se enferma y dónde. Por ejemplo, el estado no ha informado sobre los brotes o el número de casos positivos en las plantas procesadoras de carne y aves de corral, ni en las empresas de construcción, lo cual afecta a cientos de familias en los condados que actualmente experimentan las tasas más altas de propagación, como Duplin, Wayne y Chatham. Incluso en los restaurantes, una industria donde siempre han trabajado muchos inmigrantes, no existe un protocolo o supervisión oficial para denunciar casos o proteger a los empleados.

El miércoles 10 de junio, el grupo The Latinx Advocacy Team & Interdisciplinary Network for COVID-19, conocido como LATIN-19, (un grupo coorganizado por la doctora Maradiaga Panayotti) y otros miembros de la comunidad latina, organizaron una llamada con la Secretaria del DHHS Mandy Cohen para abordar los problemas que afectan a su comunidad. La Secretaria reconoció que existen desigualdades.

LATIN-19 fue creado en marzo para abordar las inquietudes de la comunidad y buscar soluciones, para proporcionar un mejor acceso a la atención médica, información transparente y mensajes culturalmente sensibles. El grupo envió una carta a NCDHHS la semana pasada con una lista de medidas que el estado debe tomar, reconociendo plenamente que “la pandemia de COVID-19 revela y amplifica profundas inequidades que ponen en riesgo a las comunidades latinx en varios frentes”.

La carta condujo a la llamada del miércoles. En esta, el grupo explica que las familias latinas se sostienen de trabajadores esenciales, que ganan salarios bajos y que están en mayor riesgo de contraer el virus en el trabajo. La carta también expresa “un retraso en la comunicación precisa y oportuna de información vital en idiomas accesibles y con mensajes culturalmente relevantes, como el control de riesgos en hogares multigeneracionales”.

“Los niños en familias inmigrantes a menudo tienen padres que reciben salarios muy bajos, debido a su condición de indocumentados y sin acceso a seguro médico ni beneficios públicos”, dice la carta. “Además, muchos de estos trabajadores carecen de acceso a equipos de protección y no tienen la posibilidad de seguir las pautas de distanciamiento social para prevenir la propagación del virus”.

Javiera Caballero, miembro del Consejo de la Ciudad de Durham, dice que el estado se demoró en prestar atención a las comunidades de inmigrantes, a costa de muchas vidas.

“Esta es la primera vez que recibimos respuesta del estado”, dijo a Enlace Latino NC después de la reunión del miércoles. “Aprecio que ahora estén haciendo esto, pero realmente deberían haberlo hecho en las primeras tres semanas de la pandemia”.

Señaló que un número significativo de latinos en Carolina del Norte que están indocumentados y sin seguro médico no pueden arriesgarse a perder el trabajo.

“No obtuvieron dinero de estímulo, por lo que se le debe proporcionar a través del estado”, dice Caballero. En abril, estados como California y Nueva York establecieron un fondo para que sus residentes indocumentados reciban dinero de estímulo estatal.

“La gente seguirá yendo a trabajar si no tienen otra vía de ingreso”, agrega Caballero. “No podemos pedirles que se queden en casa si no se les ayuda con el pago del alquiler y las necesidades esenciales”.

Morales Martínez dice que una campaña de GoFundMe establecida por un amigo de la familia después de la muerte de Yoshi los está ayudando a pagar el alquiler y otros gastos mientras la familia está en cuarentena en su hogar. Todavía no han recibido la factura médica y no está segura de cuánto costará. La campaña ha recaudado más de $ 40,000.

Jennifer Morales, la hermana de Yoshi, está de acuerdo en que el estado debería ayudar más a su comunidad.

“Necesitamos que el estado de más información sobre el virus en español, para tratar de combatir el estigma que lo rodea”, dice Jennifer. “Eso es un problema. Esta situación es mucho más difícil para las personas que no pueden hablar inglés. No tienen acceso a suficientes fuentes de información ni de ayuda”.

El NCDHHS no tiene un plan para que los residentes indocumentados o sin seguro accedan a una atención médica completa relacionada con el coronavirus durante la pandemia.

A nivel de atención médica, los médicos del grupo de trabajo Latin-19 presionan para obtener una mejor atención durante las visitas médicas y demás. Hernández dice que la telesalud ha despegado durante la pandemia y que llegó para quedarse. Pero incluso ese recurso no es tan accesible como debería ser.

“Hay una división socioeconómica entre quién participa en la telemedicina y quién no”, dice Hernández, y señala que los usuarios son en su mayoría familias blancas de clase media a media alta “que están bastante bien informadas” con noticias y recursos de salud en línea.

Las barreras del idioma también siguen siendo un problema. Por ejemplo, MyChart es la plataforma segura en línea utilizada por UNC y Duke donde los pacientes pueden acceder a sus registros médicos, información sobre citas y recetas. El portal web no está disponible en español ni en ningún otro idioma que no sea inglés. Los recursos en español no son fáciles de encontrar ni evidentes en la página de inicio del hospital o del sistema de salud. Los departamentos de salud del condado en todo el estado ofrecen traducciones en sus sitios web en varios idiomas, proporcionada por Google.

Cómo detener la propagación

Médicos como Gabriela Maradiaga Panayotti y Michelle Hernández forman parte de un grupo de latinos en el campo de la medicina de todo el estado que defienden a sus propias comunidades.
“Lo primero que haría es dar un mensaje de esperanza”, dice la doctora Maradiaga Panayotti. “Animaría a nuestras familias a saber que tienen mucho poder. Puedes tomar el control de esta situación “.

Ella recomienda visitar los recursos en español en nc.gov/covid19 para obtener información actualizada, videos en español y números de teléfono importantes para tener a mano.

El mayor consejo para detener la propagación, según los médicos, es el distanciamiento físico. “Tome la decisión consciente de no interactuar con personas fuera de su hogar”, dice la doctora Maradiaga Panayotti. “Eso es difícil para nosotros, porque tenemos fuertes lazos con nuestra comunidad. Pero es una elección difícil que hacemos por los demás.

En lugar de decir” estamos atrapados en casa “, di” estamos seguros en casa “”.

Morales Martínez no sabe cómo su hija contrajo COVID-19, pero le preocupa que pueda haber sido en un viaje casual al supermercado. Advierte a otros padres latinos que replanteen cómo hacen diligencias, como un paseo a la tienda del barrio, por el bienestar de sus familias.

“Que tengan consciencia con los hijos”, dice. Es más fácil si a la madre se le ocurre decir “vete a la tienda, vete por tortillas, por una soda o por los limones”. Los niños inocentes entran a la tienda, y tocan y agarran [cosas] y no saben qué se llevan a sus casas.”

Ella insta a todos a quedarse en casa, incluso cuando el estado vuelva a abrir. Ella se estremece al recordar un viaje a Walmart, donde las personas “de todas las razas”, dice, estaban de compras sin usar máscaras.

La doctora Hernández también recomienda tener un plan con médicos de cabecera que conozcan a su familia. Es mucho más fácil tratar a los pacientes, especialmente a los niños, si tienen archivados sus registros. “Intente ponerse en contacto con el médico de atención primaria de su hijo para mantener el control de los síntomas en caso de que ocurran”, dice Hernández.

Recordando a Yoshi

Menos de una semana tras la muerte de Yoshi, su madre recorrió álbumes de fotos en su teléfono para recordar la risa de su hija. “Ella era una bromista”, dice Morales Martínez. En un video, era tiempo de verano y Yoshi estaba parada en una gran roca en el parque, posando y bailando el éxito de Drake “In My Feelings”. En otra, Yoshi yace en la nieve, moviendo sus brazos y piernas de un lado a otro, riéndose. “¡Soy un ángel de nieve!” gritaba.

Morales Martínez envía estas imágenes a través de WhatsApp. En una abraza a Wool E. Bull, la mascota del equipo de béisbol Durham Bulls. En otra, come macarons en Disney World. A pesar de la diferencia de edad, las hermanas Yoshi y Jennifer, de 17 años, celebraban sus cumpleaños en el parque temático de Florida cada primavera desde que Yoshi cumplió tres años. Eran las vacaciones anuales de la familia. Debido a la pandemia, la familia estaba ahorrando para ir más adelante en el invierno.

“Ha sido una experiencia difícil”, dice Jennifer Morales sobre la pérdida de su hermana. “Estoy tratando de sobrevivir todos los días a pesar de que ya mi hermana no está”.

Yoshi estaba en segundo grado en la escuela primaria Creekside de Durham. La familia espera conmemorar la vida de Yoshi en Creekside más adelante este verano. Su madre le llama “el último adiós”.

 

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Sobre el autor:

Victoria Bouloubasis

Victoria Bouloubasis es una periodista independiente y documentalista en Carolina del Norte, EEUU. Cubre temáticas de derechos humanos y justicia social en EEUU y Latinoamérica. Colabora con Enlace Latino NC en investigaciones y proyectos especiales.

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