En familia, con amigos, con sillas de camping, mantas, botellas de agua o simplemente caminando, los habitantes de Asheville se reunieron por primera vez en una ceremonia colectiva para conmemorar a quienes lo perdieron todo, incluso sus vidas, como consecuencia del huracán Helene, el pasado 27 de septiembre.
La ceremonia se realizó en Pack Square Park, donde cientos de personas se congregaron para recordar “todo lo que fue devastado y perdido por el huracán Helene”.
Mientras se esperaba el comienzo del evento, el cuarteto musical Opal String Quartet tocaba música clásica mientras las personas se acercaban al altar bajo el escenario de la plaza, voluntarios repartían velas y vecinos y amigos compartían abrazos.
El altar en memoria a las personas que perdieron sus vidas fue construido con ramas de árboles caídos y llevaba un mensaje conmovedor: “Altar conmemorativo: estas ramas de nuestro majestuoso abeto, pinos de North Asheville, líquenes de Swannanoa, osage de aquí en el centro de Asheville…”.
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Héroes anónimos

Con el cielo oscureciendo lentamente, los asistentes escucharon a los oradores, quienes compartieron palabras de consuelo y reflexión.
La alcaldesa de Asheville, Esther Manheimer, tomó la palabra visiblemente emocionada, agradeciendo a la comunidad por su asistencia.
“Esta noche es para reflexionar, compartir nuestro duelo colectivo, recordar a quienes hemos perdido, reconocer nuestras pérdidas y cómo nuestras vidas cambiarán para siempre debido a este evento”, dijo entre lágrimas.
El momento más emotivo de la noche fue la ovación de pie por parte de la multitud para el jefe de bomberos de Asheville, Michael Cayse, quien dio un discurso donde destacó los actos heroicos de toda la comunidad durante el huracán y en las semanas siguientes.
“Todos ustedes son héroes”, dijo Cayse tras contar cómo un pequeño acto como checar con un vecino, escuchar a alguien, dar comida a quien lo necesita, salir de la zona de confort para estar presente para tu comunidad, puede ser lo que más necesita otra persona en ese momento. “Escuchar puede ser heroico”.
El jefe de bomberos explicó que decidió mudarse a Asheville para tener una vida más tranquila y compartió su experiencia como socorrista en desastres por todo el país.
“He respondido a más de 25 huracanes en mi carrera, he estado en el World Trade Center, pero Helene fue la primera vez que un desastre pasó en mi comunidad, a mis vecinos”.
Cayse destacó que el huracán Helene le dio una comprensión más profunda de lo que es la resiliencia”. “Es en los momentos más oscuros cuando somos testigos de actos de bondad y resistencia inimaginables”, afirmó.
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Una meditación comunitaria

La ceremonia, realizada la tarde del 22 de octubre, también incluyó un componente artístico, que destacó el poder del arte para sanar y recordar. La alcaldesa Manheimer leyó el poema “Bones” (“Huesos”), escrito por el profesor retirado Gerald Smith en respuesta a la devastación de Helene.
Además, el cantante y compositor sureño Adam Pope interpretó su canción original “Five Hundred Year Flood” (“Inundación de quinientos años”), una pieza compuesta a raíz del dolor y la tristeza que sintió después del paso del huracán. “En un instante, pueblos fueron golpeados por tsunamis”, dice la canción en referencia a las inundaciones causadas por Helene.
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También se escucharon las palabras de líderes espirituales y, hacia el final de la ceremonia, se realizó una meditación comunitaria, con varias respiraciones profundas y momentos de reflexión sobre la importancia de reconocer el duelo tanto a nivel individual como colectivo en la ciudad.
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A la luz de las velas

Cuando los discursos terminaron y las palabras dieron paso al silencio, las velas finalmente se encendieron.
Miembros del gobierno de la ciudad de Asheville y voluntarios se acercaron para encender las velas de los participantes, quienes a su vez fueron pasando el fuego a quienes tenían al lado.
El parque se iluminó en recuerdo de quienes ya no están y de todo los sufrido por una comunidad que, como se dijo en los discursos, tardará años en recuperarse.
La Sociedad Coral de Asheville cerró la ceremonia interpretando una emotiva versión de “Lean on Me” de Bill Withers, mientras los asistentes mantenían sus velas encendidas, abrazados y compartiendo un momento de esperanza en medio del dolor.



