A casi un mes del paso del huracán Helene casi nada ha vuelto a la normalidad en las montañas del sur de los Apalaches.
Y tampoco se espera que eso suceda pronto. A pesar de la destrucción, hay algo que mantiene en pie a quienes viven en las ciudades y pueblos del oeste de Carolina del Norte: la organización y la ayuda comunitaria.
En el caso de las comunidades minoritarias, esa comunidad organizada y resiliente es clave para que las familias latinas puedan recibir alimentos, servicios básicos y, sobre todo, esperanza: un sentido de comunidad, de participación y confianza en las mismas personas y espacios que -antes del huracán- ya conocían.
Por ello quizá, y desde el primer día, los mercados comunitarios latinos han ofrecido mucho más que alimentos a una comunidad en duelo.
Muchas veces sin trabajo, sin casa, sin transporte. Y además con un índice de pobreza superior al resto. En el oeste de Carolina del Norte, según los datos de Feeding America, un 23 por ciento de las personas que se identifican como hispanas o latinas sufren inseguridad alimentaria.
Eso quiere decir que no cuentan con las comidas diarias que se requieren para una adecuada nutrición.
El porcentaje de inseguridad alimentaria es un 7.6 por ciento mayor que el promedio total de la zona, que es del 15.4 por ciento, lo que evidencia la disparidad y la vulnerabilidad que enfrenta la comunidad latina en cuanto al acceso a alimentos.

Guía con recursos de ayuda por el Huracán Helene
De la comunidad para la comunidad
En estos días, como parte del trabajo de Enlace Latino NC, hemos recorrido mercados comunitarios en Asheville, Swannanoa y Hendersonville, tan solo algunos de los lugares donde los líderes y organizaciones latinas trabajan para ayudar a las familias hispanas.
“Creo que una de las cosas más valiosas para nosotros ha sido que nuestro interés no es únicamente facilitar un servicio”, cuenta Delia Jovel, fundadora de la Cooperativa Tierra Fértil, una organización que realiza mercados comunitarios gratuitos en Fletcher y Hendersonville todas las semanas.
“Para nosotros no es decir aquí tenemos esto, sino crear un espacio donde la gente tenga oportunidad de contar su historia también”, dice Jovel en relación a que los mercados comunitarios pueden ofrecer mucho más que comida para las familias latinas, muchas de ellas sin trabajo y sin casa como consecuencia del huracán.
Y agrega: “Mucha gente lleva ese trauma de la experiencia vivida. Entonces creo que hay una enorme necesidad de decir ésto me pasó a mí”.
En los días de distribución de comida, los miembros de la cooperativa y los voluntarios se enfocan en preguntarle a las personas “cómo está, cómo le fue, qué le pasó y eso hace una diferencia”.
Tierra Fertil sirve a la comunidad latina del condado de Henderson: tienen dos centros de distribución semanales: uno en Calvary Episcopal Church, Fletcher; y el otro en la Grace Lutheran Church, Hendersonville.

Vecinos apoyando a vecinos
“La familia siempre estará a tu lado, en las buenas y en las malas”, afirma el refrán popular.
En la comunidad latina del barrio Emma en Asheville, ese dicho también se aplica a los vecinos: la familia es la misma comunidad.
Allí “El Mercadito”, organizado por la Colaborativa La Milpa, es un ejemplo de cómo el apoyo vecinal va más allá de la entrega de alimentos, convirtiéndose en un espacio seguro y de pertenencia.
“Quizás es una necesidad que tengamos como seres humanos de tener espacios en donde nos sintamos seguros, identificados, que nos sintamos parte de algo. Y yo creo que eso pasa en El Mercadito”, señala Geny Hernández López, directora de la Colaborativa La Milpa, resaltando el valor emocional y social de este mercado.

El Mercadito no solo proporciona productos esenciales, sino que crea un entorno donde la comunidad latina se sienten acogida.
“Es la comunidad ayudando a la comunidad. El staff, los voluntarios, son gente de la comunidad, personas que participan en nuestros programas, vecinos”, agrega Hernández López.
Para ella, el apoyo entre vecinos es clave, especialmente en tiempos de vulnerabilidad.
“Te permite sentirte seguro en esos espacios. No te sientes juzgado, porque estamos igual, no importa si tomas una bolsa de azúcar o cualquier otro producto, porque ahí está tu vecina también”, explica, subrayando que El Mercadito es un lugar de igualdad y apoyo mutuo.
Jonathan Palma, de Poder Emma, refuerza esta idea al invitar a todos a participar: “Son bienvenidos todos a agarrar productos. Por favor vengan y tomen lo que necesiten”.
El Mercadito opera todos los miércoles, viernes y domingos de 12 pm a 5 pm en el parque James Vester Miller, ubicado en el 477 Louisiana Ave, en el barrio Emma, noroeste de Asheville.
Allí, las familias pueden encontrar productos frescos como tortillas, arroz, frijoles, verduras y frutas, además de ropa, productos de higiene personal, artículos de limpieza, medicamentos de venta libre, pañales y fórmula para bebés.
También cuenta con una planta potabilizadora de agua que funciona las 24 horas todos los días, proporcionando agua potable a la comunidad.
Justo enfrente de El Mercadito, en el edificio La Esperanza, agentes bilingües de FEMA están disponibles para ayudar a las personas a llenar la solicitud de asistencia por el Huracán Helene.

Mucho más que alimentos
En medio de un desastre natural como el vivido en las montañas de Carolina del Norte, la comida saludable puede pasar a segundo plano: durante las primeras semanas -y aún ahora- cocinar en casa se ha convertido en un desafío para las familias debido a la falta de agua.
En Swannanoa, uno de los pequeños pueblos del condado de Buncombe, existe una organización llamada Bounty and Soul, que ha tratado de mantener el servicio de alimentos frescos y orgánicos para la comunidad latina de una de las zonas más devastadas por el huracán.
Francisco Chávez, fundador del programa Bounty and Soul Latino, subraya la importancia de mantener espacios donde las personas se sientan escuchadas y apoyadas.
“Cuando esto pasó, la seguridad de que ellos vienen a un lugar donde han venido antes, de que crean en nosotros… es algo muy fundamental”, explica, destacando la confianza que la comunidad latina de la zona ha depositado en la organización.
“Después del huracán, fue increíble ver cómo la comunidad se unió. Todos los latinos vinieron, ya sea trayendo comida para la gente o ayudándonos a limpiar y reconstruir lo que teníamos”, comenta Francisco, reflejando el espíritu de colaboración que ha mantenido a flote la labor de Bounty and Soul tras la devastación.
Francisco también resalta el valor de ofrecer alimentos frescos y saludables en momentos de crisis.
“Nadie más se encarga de esto, porque es costoso y difícil de manejar. Pero nuestra misión es asegurar que la gente tenga acceso a alimentos que sean buenos para su salud”.
En tiempos como este, la posibilidad de obtener productos frescos, orgánicos y gratuitos puede marcar una gran diferencia en la salud y el bienestar de la comunidad.
Bounty and Soul es una organización sin fines de lucro dedicada a proporcionar alimentos frescos, saludables y orgánicos a la comunidad latina de Swannanoa, con un enfoque en la educación nutricional y la reducción del desperdicio alimentario.
Su misión es promover el acceso a productos frescos como vegetales, frutas y otros alimentos saludables, apoyando a las familias locales.
El mercado de Bounty and Soul se encuentra en 120 Alexander Pl., una calle que ofrece diversos servicios comunitarios tras el huracán Helene.
Puede conocer los días de distribución y otras ubicaciones en su página web y redes sociales.

Mucho más que mercados
Los mercados comunitarios gratuitos se han convertido en una ayuda clave para la comunidad tras la devastación generada por el Huracán Helene: no se trata únicamente de la comida y los productos gratis (en un momento donde cocinar, limpiar, bañarse es diferente a lo que todos los habitantes de la zona conocían hasta ahora), sino también de un espacio donde encontrar apoyo y solicitar ayuda.
Existen muchos otros que cumplen esta función de apoyo encuentro comunitario, como Hola Carolina en Hendersonville, El Centro Unido en Marion y Unidxs en los pueblos rurales del oeste. Y también muchísimos otros gestionados por organizaciones sin fines de lucros en toda la zona.




How can I support Latinos affected by Helene in Swananoa?