Apenas cuatro días antes de la primera marcha, Karen le dijo a su hermano: “Deberíamos hacer algo para la comunidad”. Víctor no estaba tan seguro. “Esas cosas toman mucho tiempo para organizarse”, respondió, sin imaginar que esa conversación cambiaría todo.
Dos días después, Karen publicó en Instagram un anuncio sencillo: una convocatoria a protestar en el centro de Asheville contra las políticas migratorias de Donald Trump.
Esa noche, cuando Víctor vio la publicación, ya tenía más de 150 “me gusta”.
No estaban preparados para lo que siguió. Esperaban 40 personas, pero llegaron cientos.
No alcanzaron los panfletos que imprimieron, ni las voces para liderar los cánticos. En medio de la multitud, Karen y Víctor se dieron cuenta de que habían comenzado algo mucho más grande de lo que imaginaron.
Impulsados por el éxito de esa primera protesta, organizaron una segunda marcha en Asheville.
La respuesta fue aún más grande, consolidándolos como líderes juveniles en una ciudad conocida por su diversidad, pero también marcada por la amenaza constante de deportaciones bajo el segundo gobierno de Trump.
Levantar la voz y luchar por los derechos de quienes no pueden hacerlo
Karen y Víctor viven en Hendersonville, una ciudad del oeste de Carolina del Norte, en un condado históricamente republicano con una gran comunidad de inmigrantes.
Allí crecieron viendo a su madre trabajar en las cosechas de manzana, enfrentando las dificultades de ser indocumentada. Esa experiencia, sumada al contexto político, los llevó a alzar la voz.
“Queríamos que nuestra comunidad fuera escuchada”, explica Víctor, quien junto a su hermana decidió usar las redes sociales para amplificar las voces de quienes temen alzarla.
Crearon la cuenta de Instagram “Alerta de Inmigraciones Asheville” y, en pocos días, superaron los mil seguidores.
En esta entrevista con Enlace Latino NC, comparten cómo la historia de sus padres y el impacto de las políticas migratorias los llevó a levantar la voz y luchar por los derechos de quienes no pueden hacerlo.
ELNC: Ser hijos de inmigrantes no siempre se traduce en activismo político. ¿De dónde viene en ustedes ese interés por la justicia social y los derechos de los inmigrantes?
Víctor Quebrada Pérez (VQP) : Mucha de la influencia vino de las redes sociales. Nuestros padres vinieron aquí a trabajar y vivir; como no pueden votar ni tienen ciertos derechos, nunca se interesaron mucho por la política en Estados Unidos. Para nosotros, en cambio, ver en TikTok o Instagram todo lo que pasa en el país fue una revelación. Ahí uno se entera de las leyes, las políticas y las injusticias. Diría que de ahí viene nuestra inspiración.
ELNC: Ver las políticas de Trump contra la comunidad migrante es una cosa, pero decidir alzar la voz y organizar una protesta es otra. ¿Qué los motivó a dar ese paso? ¿Cómo tomaron esa decisión?
Karen Quebrada Pérez (KQP): Todo empezó unas semanas antes. Era solo una idea pequeña. Le decía a mi hermano: “Podríamos hacer algo para la comunidad”. Pero no estábamos seguros de qué ni cómo. Una semana antes, le dije: “Deberíamos organizar una protesta”. Víctor me respondió: “Esas cosas toman mucho tiempo y esfuerzo, no estamos seguros de que la gente vaya a asistir”. Pero yo insistí: “Deberíamos intentarlo al menos”. Finalmente, lo publicamos en Instagram dos días antes del evento, sin saber qué iba a pasar. No sabíamos si alguien iba a venir o si iba a tener algún impacto. Pensamos que si llegaban 40 personas, ya estaríamos felices, porque al menos estaríamos apoyando a nuestra comunidad.

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El poder de la juventud en la lucha migrante
Ni Karen ni Victor querían ni se imaginaban convertirse en la cara de un movimiento juvenil de lucha por los derechos de los inmigrantes.
“Solo queríamos ayudar a organizar algo y dar luz al mensaje”, afirman. Y por eso decidieron crear una cuenta de instagram anónima y la llamaron “Alerta de Inmigraciones Asheville”.
En pocos días obtuvieron más de mil seguidores. Allí publicaron el post de la primera y la segunda protesta. “Solo hicimos un post y la gente comenzó a compartirlo. Fue sorprendente ver cómo la comunidad respondió tan rápido”, cuentan.
ELNC: Karen mencionó cómo surgió la idea de la protesta, pero ¿cómo fue para ti, Víctor? ¿Qué pensaste cuando viste la publicación en Instagram? ¿Cómo reaccionaste al ver que empezaba a tener tanta repercusión?
VQP: Bueno, como dijo Karen, al principio no estaba seguro. Le había dicho que sería mejor planearlo bien, porque normalmente estas cosas toman tiempo para organizarse. No sabía que ella ya lo había posteado. Esa noche, entró a mi cuarto y me dijo: “¿Te acuerdas que me dijiste que no lo publicara todavía?” Le respondí que sí, y me dijo: “Bueno, ya lo hice”. Cuando revisamos, el post ya tenía más de 150 “me gusta”. Ahí nos dimos cuenta de que estaba teniendo impacto. Entre los dos empezamos a compartirlo desde nuestras cuentas personales y a pedirle a nuestros amigos que lo compartieran también. Fue creciendo de manera inesperada y mucha gente empezó a sumarse.
ELNC: La cantidad de gente en las dos marchas fue inesperada. Todos estaban sorprendidos con la respuesta. ¿Y ustedes? ¿Cómo fue ver a tanta gente respondiendo?
KQP: La verdad, nos sentimos muy orgullosos. No esperábamos esa cantidad de gente. Cuando empezaron a llegar, nos llenó de orgullo, tanto por nosotros como por la comunidad. Nos impresionó cómo llegaron a apoyarse mutuamente y a demostrar que estamos ahí los unos para los otros.
ELNC: Durante el primer gobierno de Trump, la resistencia a sus políticas migratorias fue liderada principalmente por organizaciones establecidas. Ahora, parece que los jóvenes están tomando la iniciativa desde las bases comunitarias. ¿Cómo se sienten al ser parte de este cambio?
VQP: Me acuerdo del miedo durante la primera administración de Trump. Se sentía bien feo, la verdad. Pero esta vez fue diferente porque vimos en las redes sociales que muchos jóvenes están haciendo lo mismo. Podemos organizar desde las redes sociales, con una publicación, y así se hace mucho más fácil conectarse con la comunidad. Además, nosotros pensamos que, siendo jóvenes, tenemos tiempo. Aunque trabajamos, son trabajos de medio tiempo. Después de la escuela o de hacer tareas, todavía tenemos energía para hacer cosas así. Y como dijo mi hermana, habíamos estado hablando de esto antes y pensamos: “Deberíamos hacer algo”. Queríamos ser esa fuerza inicial, no queríamos esperar a ver si alguien más tomaba la iniciativa. Así que decidimos hacerlo nosotros mismos, sin experiencia ni nada. Nomás lo hicimos, y cuando vimos que la gente respondía, nos motivó todavía más.
ELNC: ¿Cuáles son los planes a futuro? ¿Han pensado en crear una organización o en seguir haciendo este tipo de actividades?
KQP: Mi hermano y yo pensamos en crear una organización sin fines de lucro para ayudar a los inmigrantes y a la comunidad latina. Queremos enseñar la importancia de los latinos, lo que aportamos a esta comunidad y a este país. Esa idea estuvo ahí desde el principio. Primero fue la protesta, pero siempre pensamos en algo más grande. Nos encantaría hacer una organización que ayude a la comunidad y que también enseñe a los jóvenes la importancia de alzar la voz. Queremos que otros jóvenes vean que sí pueden hacer algo, aunque sean jóvenes como nosotros.
ELNC: ¿Cuál es el mensaje más importante que quieren transmitir? No solo a la comunidad latina, sino también a quienes no hablan español o no conocen su realidad.
KQP: Queremos enseñar la importancia de la comunidad latina y todo lo que aportamos a esta sociedad. Con las protestas, queremos mostrar que no estamos aquí para hacer daño ni para causar problemas. Por eso las marchas fueron pacíficas, para que vean que solo queremos que nuestras voces sean escuchadas.
También queremos que entiendan que estamos aquí para contribuir y para mejorar nuestras vidas y las de nuestras familias. No estamos aquí para dañar a nadie ni para causar problemas. Queremos que la gente vea que los inmigrantes, especialmente los latinos, somos una parte importante de esta comunidad. Solo queremos ser tratados con respeto y que nuestras voces sean escuchadas.
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¿Quién cosecha tus manzanas?
En Hendersonville, Carolina del Norte, las manzanas no solo son parte del paisaje; son el corazón de la economía local.
Este condado produce más manzanas que cualquier otro en el estado, generando alrededor de 22 millones de dólares anuales. Pero detrás de cada fruta recolectada hay manos inmigrantes que trabajan de sol a sol.
Para Karen y Víctor Quebrada Pérez, esas manos tienen nombres cercanos. Su madre y sus tíos han pasado temporadas enteras cosechando manzanas en Hendersonville, enfrentando las dificultades de ser indocumentados en un condado que históricamente vota por el partido de las políticas más duras contra los inmigrantes.
“Aquí hay mucho trabajo de campo y mucha gente no se da cuenta de quién está detrás de todo eso”, explica Víctor.
Cuando comenzaron a planear la primera marcha, una de las primeras ideas fue hacer un cartel que dijera: “¿Quién cosecha tus manzanas?”.
Querían que la gente reflexionara sobre quién está detrás de esos productos que llegan a sus mesas todos los días.
“Nuestra mamá ha pasado muchas temporadas cosechando manzanas… hay gente que solo ve a los inmigrantes indocumentados como criminales, pero para nosotros son nuestras familias, gente humilde que solo quiere trabajar”, recuerda Víctor.
Los hermanos Quebada Pérez están seguros de que continuarán levantando la voz para luchar por los derechos de sus padres, de su familia y sobre todo de una sociedad que reconozca, en vez de castigar, a los trabajadores migrantes que llevan los alimentos a su mesa.



