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Cuando una pareja de empresarios residentes permanentes en Carolina del Norte estaba en proceso de obtener un préstamo respaldado por la Administración de Pequeños Negocios (SBA, por sus siglas en inglés), el trámite se detuvo inesperadamente.
El crédito ya había sido aprobado por una institución financiera comunitaria. Solo faltaba el paso final: que la SBA emitiera la garantía federal bajo el programa 7(a), un respaldo que reduce el riesgo para el prestamista y facilita que los pequeños negocios sin suficiente colateral accedan a financiamiento.
Pero antes de que el expediente pudiera enviarse para esa aprobación final, la SBA anunció que, desde marzo, no otorgará préstamos a titulares de ‘green card’.
“Ese cambio está impactando ya. Ni siquiera es que vayamos a esperar a marzo”, dijo Vania Ramos Ponce, contadora pública certificada en Carolina del Norte, a Enlace Latino NC. Ramos Ponce por los pasados cuatro años también ha trabajado en organizaciones, incluyendo Instituciones Financieras de Desarrollo Comunitario, asesorando a empresarios latinos.
La oficina de la SBA encargada de revisar el estatus migratorio, un paso necesario antes de que otorguen la garantía, dejó de procesar casos coincidiendo con el anuncio del cambio de requisitos, dijo Ramos Ponce. La SBA no respondió a una solicitud de comentarios de Enlace Latino NC antes de la publicación.
Para la pareja que Ramos Ponce asesora, el monto del préstamo se redujo aproximadamente en un 20% para que pudiera adaptarse al crédito sin contar con la garantía de la SBA. La expansión contemplaba contratar a dos empleados.
“Era un puente para expandir su negocio”, explicó.
¿Cómo funciona el 7(a) y cuál es el cambio?
El programa 7(a) no presta dinero directamente; la SBA garantiza una porción del préstamo otorgado por un banco o un prestamista comunitario.
Diane Lantz, directora de underwriting y portafolio en Carolina Community Impact (CCI), explicó a Enlace Latino NC que su organización opera como prestamista bajo el programa Community Advantage del 7(a), con préstamos de hasta $350,000.
“El préstamo se aprueba internamente y luego se envía a la SBA para la garantía”, dijo.
Esa garantía reduce el riesgo para el prestamista y facilita la aprobación a negocios con historial crediticio limitado o poco colateral.
La nueva guía federal, que entra en vigor el 1 de marzo, exige que el 100% de los propietarios de una empresa que solicite un préstamo 7(a) sean ciudadanos o nacionales de Estados Unidos. Los residentes permanentes, titulares de “green card”, ya no califican para participar en el solicitante.
El nuevo requisito incluye, además, una cláusula: una revisión retroactiva de seis meses de la estructura de propiedad, explicó Lantz. Si en ese periodo hubo la participación de un propietario no elegible, la empresa podría quedar fuera.
“No creo que nadie realmente sepa todavía cuál será el impacto total”, dijo Lantz. “Probablemente lo veremos en una reducción de solicitudes”.
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Una comunidad empresarial diversa y resiliente
Los empresarios latinos representan una parte significativa del ecosistema económico del estado. Un análisis del American Immigration Council estima que los inmigrantes constituyen cerca del 14.9% de los emprendedores en Carolina del Norte.
Sin embargo, no todos coinciden en que el cambio en la SBA tendrá un impacto amplio en la comunidad latina.
José Mora, dirigente de la Cámara de Comercio Latina de Raleigh, dijo a Enlace Latino NC que en su organización, que agrupa unas 115 empresas, el programa 7(a) de la SBA no ha sido una herramienta ampliamente utilizada.
Según Mora, muchos negocios latinos, desde supermercados y restaurantes hasta contratistas de servicios, se han financiado principalmente mediante banca privada, capital propio o reinversión de utilidades.
“Yo no conozco ahorita ni a un empresario que me haya llamado a quejarse porque ya no va a tener acceso a la SBA”, dijo.
Para Mora, el empresario latino tiende a adaptarse. “Se busca la manera. La manera hay”.
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Un acceso al capital más riguroso
Ramos Ponce dijo que existen otras opciones para pequeños empresarios, pero que el cambio implicará un proceso más riguroso para estas empresas.
A través de su trabajo con Right to Start, incluyendo la organización de sesiones de escucha con empresarios latinos en Raleigh, ha observado que muchos negocios familiares operan de manera orgánica durante años antes de formalizar sus procesos contables y financieros. Cuando buscan crecer, se enfrentan a requisitos que no pueden cumplir fácilmente.
Sin la garantía de la SBA, explicó, el análisis de riesgo se vuelve más estricto. Los prestamistas deberán exigir mayor solidez financiera o más colateral, por lo cual la cantidad del préstamo otorgado, como en el caso de sus clientes, se podrá ver reducido para algunos pequeños comerciantes.
“Una de las principales barreras es el acceso a capital”, dijo. “Con esta medida, esa barrera se agrava”.
Lantz coincidió en que, sin el respaldo federal, las evaluaciones regresan a “lo básico”: flujo de caja, capacidad de pago y garantías disponibles.



