escena cálida de un hombre y una mujer con un recién nacido representa el nacimiento del niño jesus en el pesebre
El cuarto domingo de Adviento enfatiza la inminente llegad de Jesús y simboliza la humildad y el espíritu de servicio a través del "sí" de María. Imagen: Cathopic

Actualizado 2025 | El cuarto domingo de Adviento, que en 2025 se celebra el 21 de diciembre, marca el momento culminante de la preparación para la Navidad. Esta última semana de Adviento invita a reflexionar sobre el amor divino y a fortalecer nuestra esperanza en la llegada de Jesús. En este artículo, acercamos las oraciones y lecturas para el cuarto domingo de Adviento del 2025, para acompañar en esta jornada espiritual.

Importancia del último domingo de Adviento

El cuarto domingo de adviento es fundamental en el contexto de la preparación para la Navidad, dado que resalta la inminente llegada de Jesús y el “sí” de María aceptando su papel central en el plan divino. Su afirmativa simboliza la humildad y el servicio.

Hoy, en el cuarto domingo de Adviento, el Evangelio nos presenta la escena de la Anunciación (cf. Lc 1,26-38). El ángel, para explicar a María cómo concebirá a Jesús, le dice: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra» (v. 35). Detengámonos un poco en esta imagen, la sombra.

En una tierra como la de María, perennemente soleada, una nube pasajera, un árbol que resiste a la sequía y ofrece cobijo, una tienda hospitalaria brindan alivio y protección. La sombra es un don que restaura, y el ángel describe precisamente así el modo en el que el Espíritu Santo desciende sobre María, el modo de hacer de Dios: Dios siempre actúa como un amor gentil que abraza, que fecunda, que custodia, sin violencia, sin herir la libertad. Así es el modo de actuar de Dios.

Papa francisco, ángelus domingo 24 de diciembre de 2023

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Oraciones para el Cuarto Domingo de Adviento

Acercamos 3 oraciones tradicionales y tres oraciones contemporáneas, es decir, adaptadas.

Oraciones tradicionales

Oración Colecta:“Derrama, Señor, tu gracia en nuestros corazones, para que, habiendo conocido por el anuncio del ángel la encarnación de tu Hijo, lleguemos por su pasión y su cruz, con la intercesión de la bienaventurada Virgen María, a la gloria de la resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amén.”

Oración sobre las Ofrendas: “Que el mismo Espíritu Santo, Señor, que fecundó con su poder el seno de María, santifique los dones que hemos colocado sobre tu altar. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.”

Oración después de la Comunión: “Habiendo recibido ya las arras de la salvación eterna, te pedimos, Señor, que sintamos siempre crecer en nosotros el misterio del nacimiento de nuestro Salvador, del que nos has hecho dignos de participar. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.”

Oraciones contemporáneas

Oración para encender la vela del cuarto domingo de Adviento: “Señor Dios, al encender esta cuarta vela de nuestra corona de Adviento, te pedimos que prepares nuestros corazones para recibir a tu Hijo, Jesús. Llévanos a amar como tú nos amas y a compartir ese amor con quienes nos rodean. Amén.”

Oración familiar: “Dios de amor, tú enviaste a tu Hijo al mundo como un regalo de esperanza y salvación. Ayúdanos a preparar nuestro hogar y corazones para su llegada. Que este tiempo sea de paz, unidad y gratitud por tu infinita bondad. Amén.”

Oración individual: “Jesús, fuente de amor verdadero, haz que mi corazón sea digno de recibirte. Ayúdanos a todos a compartir tu luz y tu amor con los demás. Que cada acción que realice esta semana sea una ofrenda de amor para ti. Amén.”

escena cálida de una familia latina reunida en oración alrededor de una corona de adviento con las cuatro velas encendidas representando las tradiciones y ritos del cuarto domingo de Adviento
Las oraciones y lecturas del cuarto domingo de Adviento están ligadas con encender la cuarta vela o cirio en la Corona de Adviento. Imagen Ai.

Lecturas Bíblicas para el Cuarto Domingo de Adviento

Estas lecturas preparan espiritualmente a los fieles para celebrar el nacimiento de Jesús, al tiempo que enfatizan su significado histórico.

Primera lectura: Miqueas 5:1-4   

Este pasaje anuncia o profetiza el nacimiento en Belén de un líder que traerá paz y guiará a su pueblo con justicia y fortaleza.

Esto dice el Señor:
“De ti, Belén de Efrata,
pequeña entre las aldeas de Judá,
de ti saldrá el jefe de Israel,
cuyos orígenes se remontan a tiempos pasados,
a los días más antiguos.

Por eso, el Señor abandonará a Israel,
mientras no dé a luz la que ha de dar a luz.
Entonces el resto de sus hermanos
se unirá a los hijos de Israel.
Él se levantará para pastorear a su pueblo
con la fuerza y la majestad del Señor, su Dios.
Ellos habitarán tranquilos,
porque la grandeza del que ha de nacer llenará la tierra
y él mismo será la paz’’.

Salmo Responsorial: Salmo 79(80):2ac, 3b, 15-16, 18-19

Este salmo expresa un clamor por la redención y la presencia de Dios.

R. (4) Señor, muéstranos tu favor y sálvanos.
Escúchanos, pastor de Israel;
tú que estás rodeado de querubines, 
manifiéstate;
despierta tu poder y ven a salvarnos. R.  
R. Señor, muéstranos tu favor y sálvanos.
Señor, Dios de los ejércitos, vuelve tus ojos,
mira tu viña y visítala; 
protege la cepa plantada por tu mano, 
el renuevo que tú mismo cultivaste. R.  
R. muéstranos tu favor y sálvanos.
Que tu diestra defienda al que elegiste, 
al hombre que has fortalecido.
Ya no nos alejaremos de ti;
consérvanos la vida y alabaremos tu poder. R.  
R. Señor, muéstranos tu favor y sálvanos.

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Segunda lectura: Hebreos 10:5-10

Reflexión sobre la obediencia de Cristo a la voluntad de Dios, que culmina en su sacrificio para la salvación del mundo.

Hermanos: Al entrar al mundo, Cristo dijo, conforme al salmo: No quisiste víctimas ni ofrendas; en cambio, me has dado un cuerpo. No te agradaron los holocaustos ni los sacrificios por el pecado; entonces dije –porque a mí se refiere la Escritura–: “Aquí estoy, Dios mío; vengo para hacer tu voluntad”.

Comienza por decir: “No quisiste víctimas ni ofrendas, no te agradaron los holocaustos ni los sacrificios por el pecado –siendo así que eso es lo que pedía la ley–; y luego añade: “Aquí estoy, Dios mío; vengo para hacer tu voluntad”.

Con esto, Cristo suprime los antiguos sacrificios, para establecer el nuevo. Y en virtud de esta voluntad, todos quedamos santificados por la ofrenda del cuerpo de Jesucristo, hecha una vez por todas.

Evangelio: Lucas 1:39-45

El encuentro entre María e Isabel. Isabel reconoce en María a la madre del Salvador, y su bebé salta de alegría en su vientre.

En aquellos días, María se encaminó presurosa a un pueblo de las montañas de Judea y, entrando en la casa de Zacarías, saludó a Isabel. En cuanto ésta oyó el saludo de María, la creatura saltó en su seno.

Entonces Isabel quedó llena del Espíritu Santo y, levantando la voz, exclamó: “¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a verme? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno. Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor”.

Reflexión sobre las oraciones y lecturas del Cuarto Domingo de Adviento

Las oraciones y lecturas del último domingo de Adviento nos invitan a abrir nuestro corazón al amor de Dios y a prepararnos con esperanza y gratitud para la celebración del nacimiento de Jesús. La oración es una oportunidad para reunirse con la familia, amigos y comunidad a través de la reflexión sobre el papel de María y la alegría que acompaña su maternidad.

Que este cuarto domingo de adviento del 2024 sea una oportunidad para unirnos en familia y comunidad, compartiendo la luz y el amor que Él nos ofrece.

Imagen generada con Ai.

Fuente principal bible.usccb.org

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