El 15 de diciembre se celebra el tercer domingo del Calendario del Adviento en 2024. El también conocido como “Domingo de Gaudete” es el primer domingo en el cual la vela que se enciende en la Corona de Adviento, no es de color morado, sino rosa que simboliza la alegría y la esperanza. Este tercer domingo suele acompañarse con una oración de Adviento y lecturas litúrgicas.
¿Qué es el Adviento?
El Adviento es una temporada litúrgica de preparación para la Navidad, dividida en cuatro domingos. Cada uno tiene un enfoque específico, y el Tercer Domingo, conocido como el Domingo Gaudete -que significa “Alégrense”, se caracteriza por un tono especial: la alegría y la esperanza. Este día marca la mitad del Adviento y nos invita a reflexionar sobre la cercanía de la llegada de Cristo, llenándonos de esperanza y regocijo.
“Adviento es un tiempo en el que, preparando el pesebre para el Niño Jesús, aprendemos de nuevo quién es nuestro Señor; un tiempo en el que salir de ciertos esquemas y prejuicios hacia Dios y los hermanos”
Papa Francisco, alocución del tercer domingo de Adviento en la Plaza de San Pedro, 2022.
Oración del Tercer Domingo de Adviento
La oración del Tercer Domingo de Adviento refleja el espíritu de alegría y esperanza que predomina en este día. Una oración tradicional que se reza en las misas de este domingo es:
“Señor, que nos has dado el gozo de esperar la venida de tu Hijo, concédenos caminar con esperanza hacia su encuentro, que ya se acerca. Por Cristo nuestro Señor. Amén.”
Esta oración resalta el anhelo y la alegría por la llegada del Salvador, invitándonos a reconocer que la espera está por terminar. En este día, se nos recuerda que la salvación está cerca, y con ello, nos llena un gozo profundo, aún en medio del tiempo de penitencia que caracteriza al Adviento.
Oración tradicional
“Oh Dios, que al enviar a tu Hijo al mundo, nos has dado la gracia de ser testigos de su venida, concede a tu pueblo caminar con alegría y esperanza hacia el encuentro con él, que ya está cerca. Por Cristo nuestro Señor. Amén.”
Esta oración subraya el aspecto de testigos y de la gracia recibida al poder esperar a Cristo, invitándonos a caminar con alegría y esperanza mientras nos acercamos al misterio de su nacimiento.

Lectura para acompañar la oración del Domingo de Gaudete
En el tercer domingo de Adviento, además de las oraciones, se suelen hacer lecturas litúrgicas cuya intención es la de enfatizar la alegría y la esperanza por la venida del Señor. Algunas lecturas tradicionales son el Salmo 146, que alaba a Dios por sus obras de justicia y misericordia.
Otra lectura es el Evangelio de Lucas 3:10-18, donde Juan el Bautista habla sobre la llegada del Mesías:
10 Y la gente le preguntaba, diciendo: Entonces, ¿qué haremos? 11 Y respondiendo, les dijo: El que tiene dos túnicas, dé al que no tiene; y el que tiene qué comer, haga lo mismo. 12 Vinieron también unos publicanos para ser bautizados, y le dijeron: Maestro, ¿qué haremos? 13 Él les dijo: No exijáis más de lo que os está ordenado. 14 También le preguntaron unos soldados, diciendo: Y nosotros, ¿qué haremos? Y les dijo: No hagáis extorsión a nadie, ni calumniéis; y contentaos con vuestro salario.
15 Como el pueblo estaba en expectativa, preguntándose todos en sus corazones si acaso Juan sería el Cristo, 16 respondió Juan, diciendo a todos: Yo a la verdad os bautizo en agua; pero viene uno más poderoso que yo, de quien no soy digno de desatar la correa de su calzado; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego. 17 Su aventador está en su mano, y limpiará su era, y recogerá el trigo en su granero, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará.
18 Con estas y otras muchas exhortaciones anunciaba las buenas nuevas al pueblo.
Fuente: Bible Gateway
La Importancia del Tercer Domingo de Adviento
El Tercer Domingo de Adviento es único por su énfasis en la alegría. Aunque el Adviento es un tiempo de reflexión, preparación y penitencia, el Domingo Gaudete señala un punto de inflexión, donde el tono solemne y penitencial de los primeros dos domingos da paso a la esperanza y el gozo.
Este día también está vinculado a la figura de Juan el Bautista, quien, en su misión de preparar el camino para Jesús, invita a los creyentes a mantenerse vigilantes y llenos de esperanza. La celebración del Tercer Domingo de Adviento es, por tanto, un recordatorio de que la salvación está cerca y de que debemos recibirla con alegría y gratitud.
Hermanos y hermanas, el ejemplo de Juan Bautista nos enseña al menos dos cosas. En primer lugar, que nosotros, solos, no podemos salvarnos: sólo en Dios encontramos la luz de la vida. Y, en segundo lugar, que cada uno de nosotros, con el servicio, la coherencia, la humildad, con el testimonio de vida -y siempre con la gracia de Dios- puede ser una lámpara que brilla y ayudar a los demás a encontrar el camino para encontrarse con Jesús.
Papa francisco en el terce domingo de adviento 2023
La Diferencia con los primeros dos domingos de Adviento
Mientras que el Tercer Domingo de Adviento se enfoca en la alegría, los dos primeros domingos están más centrados en la preparación y la vigilancia. El Primer Domingo de Adviento nos invita a estar atentos y preparados para la llegada de Cristo, mientras que el Segundo Domingo refuerza la idea de la preparación espiritual, pidiendo perdón y reflexionando sobre nuestras vidas.
En contraste, el Tercer Domingo es un respiro en medio de la espera. La liturgia cambia, con el uso del color rosa (un símbolo de alegría) en lugar del morado de los domingos previos. Este pequeño cambio visual refleja el cambio de tono: de la solemnidad a la alegría, anticipando la llegada inminente de la Navidad.
Reflexión para este tercer domingo
El Tercer Domingo de Adviento nos recuerda que, aunque la preparación y la penitencia son importantes, también es esencial encontrar momentos para celebrar la esperanza y la alegría que trae la promesa de la venida de Cristo. A medida que nos acercamos al final del Adviento, este día nos invita a reflexionar sobre la cercanía de la Navidad y a vivir con renovada alegría la esperanza de la salvación.
Al celebrar el Domingo Gaudete, podemos dejar que esa alegría inunde nuestros corazones, recordándonos que, en medio de la espera, siempre hay espacio para la luz y la esperanza que Cristo trae a nuestras vidas.



