La ley HB 318 obliga a los alguaciles a notificar a ICE y retener a personas en cárceles locales hasta por 48 horas después de que deberían ser liberadas, cuando no se puede verificar su estatus migratorio. Su implementación ha llevado a un aumento en arrestos que terminan en detenciones migratorias en el condado de Buncombe. Foto: Patricia Serrano

En el condado de Buncombe, el camino hacia una retención migratoria por parte del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) suele no comenzar con un delito grave. Inicia con un delito menor: una parada de tráfico por manejar bajo los efectos del alcohol, una infracción por conducir sin licencia, un hurto menor o incluso cargos que después pueden ser desestimados.

Según un análisis de Enlace Latino NC, entre el 1 de octubre de 2025 y el 31 de marzo de 2026, 75 personas que ingresaron a la cárcel del condado quedaron sujetas a una retención migratoria. En más del 80% de los casos, el cargo más grave visible correspondía a un delito menor o una infracción.

En total, el 83% de los arrestos estuvo relacionado con delitos menores. De estos, el 64,5% correspondió a DWI (manejar bajo los efectos del alcohol), mientras que el 22,6% incluyó otras infracciones de tránsito, como conducir sin licencia, sin seguro o con el registro vencido. Por su parte, los cargos menores por violencia doméstica representaron el 12,9% del total.

¿Qué delitos menores están detrás de los detainers del ICE?

Datos de la Oficina del Alguacil del Condado de Buncombe analizados por Enlace Latino NC.

El 83% de los casos corresponde a delitos menores, principalmente relacionados con DWI.

DWI (alcohol) 64.5%
Otros delitos de tránsito 22.6%
Violencia doméstica 12.9%
Fuente: Oficina del Alguacil del Condado de Buncombe; análisis de Enlace Latino NC\

¿Lo peor de lo peor?

El condado de Buncombe no es el único lugar donde esto ocurre. Pero sus registros permiten ver, a escala local, el funcionamiento de una política estatal más amplia: cómo el paso por la cárcel puede empujar un caso menor hacia el sistema migratorio.

El presidente Donald Trump prometió una y otra vez que deportaría a “lo peor de lo peor” y que lanzaría la mayor operación de deportación masiva en la historia del país. Ha calificado a las personas migrantes como “criminales peligrosos”, entre ellos asesinos, violadores y depredadores de menores que, según él, entraron ilegalmente al país.

Con este objetivo, en noviembre del año pasado se llevó a cabo la operación Charlotte’s Web, un despliegue de agentes de la Patrulla Fronteriza en Charlotte que resultó en la detención de más de 425 personas tan solo en una semana.

Pero los operativos federales de gran impacto no son la única herramienta para la deportación de migrantes.

Para este fin, la supermayoría republicana en la Asamblea General de Carolina del Norte ha aprobado leyes que obligan a los alguaciles a notificar a la agencia federal cualquier ingreso de una persona sin documentación legal en el país.

Leyes como la HB 10 (vigente desde el 1 de diciembre de 2024) y la más reciente HB 318 (vigente desde el 1 de octubre de 2025) obligan a las cárceles locales a colaborar con el ICE y reducen al mínimo la discrecionalidad de los alguaciles, lo que convierte la detención local en la puerta de entrada al sistema migratorio.

¿Cuáles fueron los delitos que cometieron?

Sin embargo, ni los operativos masivos ni las detenciones en las cárceles locales parecen alcanzar a “lo peor de lo peor”. En Charlotte, el propio DHS reconoció que solo una docena de los detenidos durante la Operación Charlotte Web tenían antecedentes penales graves.

Y en el condado de Buncombe, los datos cuentan una historia similar: el flujo de personas hacia el ICE no está marcado por delitos graves o violentos, sino por arrestos que comienzan con infracciones menores.

Mayor cantidad de arrestos desde la implementación de la HB 318

“En las últimas semanas hemos visto más actividad policial fuera de bares y centros de recreación, donde parecen esperar a que la gente salga para detenerla, sobre todo para verificar si ha consumido alcohol y para que tenga un viaje seguro”, dijo a Enlace Latino NC una fuente de una organización de defensa de inmigrantes, que pidió no ser identificada por temor a represalias en el actual contexto migratorio.

Y agregó: “Nos cuestionamos si estas paradas de tránsito afuera de estos negocios están dirigidas solo a la comunidad latina y no a las personas blancas, porque de ahí han salido muchas de las detenciones”.

También desde la oficina del alguacil confirmaron que han aumentado las detenciones que terminan en retención por parte del ICE. Una de las razones es la aplicación de la ley HB 318, que amplió los delitos por los que los alguaciles deben notificar a las autoridades migratorias cuando no es posible verificar el estatus migratorio de un detenido.

“Agregó más delitos, como los DWI y cualquier delito grave”, explicó por correo electrónico el alguacil del condado de Buncombe, Quentin Miller, ante la consulta de Enlace Latino NC sobre el aumento de los casos.

El alguacil Miller señaló que la actividad migratoria federal “puede tener un impacto real en las familias de nuestra comunidad” y que su oficina busca mantener la seguridad pública y la transparencia.

El 287(g) en Henderson

En el condado de Henderson —vecino a Buncombe y con el programa 287(g) activo— la organización de defensa de los derechos de los inmigrantes reporta un incremento en los arrestos por faltas de tránsito menores, como conducir sin licencia o sin seguro.

“Hay un aumento en todos los condados. Hablando con organizaciones en otras zonas, todos nos están diciendo lo mismo”, añadió la misma fuente. “Hace tres o cuatro años, veías uno o dos latinos por semana en la cárcel. Hoy ves dos o tres diarios”, dijo.

Enlace Latino NC solicitó información a la oficina del alguacil de Henderson, que compartió un dato adicional: 205 personas detenidas y transferidas al ICE en 2025. No se proporcionaron cifras actualizadas para 2026 al momento de la publicación de esta nota.

El impacto en la comunidad

Muchas veces casi nadie se entera en la comunidad latina —y mucho menos en la comunidad en general— cuando una persona es llevada por el ICE por un delito menor o una infracción.

A diferencia de los operativos federales en grandes ciudades, que generan pánico, protestas y redes de apoyo comunitario, los casos de deportación a través de las cárceles ocurren sin exposición pública.

“El impacto de la gente que pasa por la cárcel es muy diferente. La comunidad no lo vive; solamente lo viven los más cercanos, la familia”, afirmó la fuente. Y, en muchos casos, ni siquiera las organizaciones se enteran. “Yo creo que nosotros solamente recibimos como el 30% de esos reportes”.

Ese mismo silencio se repite en el sistema.

El defensor público del condado de Buncombe, Elliot Spector, dijo a Enlace Latino NC: “También hay un sentimiento de impotencia. No recibimos notificación cuando el ICE se lleva a alguien. Un día está el cliente, al siguiente ya no está, y a veces no hay registro donde podamos chequear si tienen una retención migratoria”

En muchos casos, explicó la fuente, el proceso se vive en silencio: hay vergüenza, miedo o la idea de que la persona “se lo buscó”.

“A veces hay vergüenza o se piensa que se lo merecían. Hay mucho tabú sobre los problemas de alcoholismo en nuestra comunidad y nada de apoyo“.

La mayoría de estas detenciones —más del 60%— están relacionadas con DWI (manejar bajo los efectos del alcohol), catalogado como un delito menor que, tras la implementación de la ley HB 318, ha surgido de forma recurrente como punto de entrada a la detención migratoria.

¿Cómo funciona el sistema? De una infracción o delito menor a manos de ICE

El camino que lleva a una persona desde una infracción o un delito menor hasta la custodia de ICE no siempre es directo, pero sigue un patrón claro dentro del sistema penal local.

Según explicó el defensor público Spector —quien ha representado a personas en varios de los casos analizados—, muchos de estos casos comienzan con una parada de tráfico por una falta menor, como conducir sin licencia o con el registro vencido.

En esos casos, la persona puede recibir una citación y no ser arrestada en ese momento. Pero si no se presenta a la corte —por confusión, falta de notificación o temor— se emite una orden de arresto. Así, una detención posterior por una infracción menor puede derivar en el ingreso en prisión debido a dicha orden previa.

Es en ese momento, al ingresar al sistema carcelario, cuando puede activarse el proceso migratorio, incluso si la persona paga una fianza. Es un sistema que no requiere operativos visibles para funcionar. “No siempre hay presencia visible del ICE en la calle, pero el ICE está en la cárcel todos los días”, finalizó.

Lo que muestran los datos en Buncombe

  • El 83% de los casos corresponde a delitos menores.
    Solo una minoría —17%— comete delitos graves.
  • El DWI concentra más de la mitad de los expedientes.
    Alrededor del 55% de los casos incluye manejar bajo los efectos del alcohol.
  • La mayoría de los cargos están relacionados con el tránsito.
    Además del DWI, se repiten infracciones como conducir sin licencia, con licencia revocada o sin seguro.
  • La violencia doméstica representa cerca del 16% de los casos.
    Aparece de forma recurrente, aunque no es el delito predominante.
  • Hay personas transferidas a ICE sin condena penal.
    En varios casos, los cargos fueron desestimados por la corte.
  • Pagar la fianza no garantiza la liberación.
    En múltiples expedientes, las personas pagaron, pero permanecieron arrestadas debido a un detainer activo.
  • Algunos casos derivan de procesos anteriores.
    Hay arrestos que se originan en órdenes pendientes por no presentarse a la corte.
  • También hay detenciones por infracciones de baja gravedad.
    Entre los casos analizados, hay arrestos por no detenerse a una señal de alto y hurtos menores de $80.
  • Los delitos graves son pocos y específicos.
    Incluyen principalmente casos de abuso infantil, delitos sexuales o tráfico de drogas.
  • El perfil de los casos es consistente.
    Predominan los hombres adultos detenidos por cargos de menor gravedad vinculados al tránsito o al consumo de alcohol.

Después de la tormenta

Hace un año, el huracán Helene golpeó al oeste de Carolina del Norte. La comunidad latina respondió con algo más fuerte que la tormenta: solidaridad.

🎧 En este episodio, conoce cómo las organizaciones latinas transformaron la crisis en resiliencia.

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Patricia Serrano es una periodista bilingüe radicada en Asheville y miembro de Report for America. Cubre temas migratorios, políticos y sociales en el oeste de Carolina del Norte para Enlace Latino NC,...

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