Aficionados mexicanos celebran la victoria de la selección de su país ante Corea del Sur en el Ángel de la Independencia de Ciudad de México, el jueves 18 de junio de 2026 (AP Foto/Marco Ugarte)
Aficionados mexicanos celebran la victoria de la selección de su país ante Corea del Sur en el Ángel de la Independencia de Ciudad de México, el jueves 18 de junio de 2026 (AP Foto/Marco Ugarte)

Por Sindy Benavides, directora ejecutiva de Fundadora de Aqui: The Accountability Movement

En el Mundial de este año, México alberga 13 partidos. Ciudades como Los Ángeles, Miami y Houston —donde millones de latinos y comunidades catrachas vibran y trabajan día a día— también abren sus puertas para recibir a las selecciones.

Los latinos estamos en todas partes: sudando la camiseta en la cancha, alentando con el alma desde las tribunas, y moviendo la economía en los puestos de comida, los equipos de limpieza y la hotelería.

Pensemos por un momento en la comida y la cerveza que disfrutan los aficionados.  Los latinos han participado en su cosecha, procesamiento, transporte, preparación y reparto.

“Por más que se politicen estos sistemas y nuestra mano de obra, la comida en sí trasciende la política y nos recuerda nuestra humanidad compartida”, escribió Michele Cantos García.

Aun así, el papel de los latinos en los EE. UU. se cuestiona constantemente. No vamos a cambiar quiénes somos, pero tenemos que cambiar qué historias y qué liderazgos están siendo reconocidos.

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Nuestro hogar y nuestra historia compartidos

Se necesita una valentía extraordinaria para dejar tu país. Para enfrentarte a idiomas desconocidos, sistemas complejos y, muchas veces, bajo aislamiento total.

Sin una red de seguridad. Solo con la responsabilidad de proteger a tu familia y resistir. Esa decisión está arraigada en la resiliencia y en la convicción de que el trabajo duro puede construir un futuro. Esta es la historia de millones de inmigrantes latinos.

Pero también hay latinos en los EE. UU. cuyas familias nunca cruzaron una frontera. Mucho antes de que se trazaran esas líneas divisorias, esta tierra ya era el hogar de civilizaciones indígenas cuyos conocimientos, trabajo y cultura moldearon el continente americano.

Comunidades de habla hispana ya se habían establecido en San Agustín y Santa Fe mucho antes de que los EE. UU. reclaman los territorios del suroeste, Florida y el Caribe.

Tras el Tratado de Guadalupe Hidalgo, las familias que habían habitado estas tierras por generaciones fueron redefinidas como “los otros”.

A pesar de ese intento de borrar nuestra historia, los latinos en los EE. UU. persistimos. Construimos granjas, vías de tren, ciudades y movimientos sociales. Hemos luchado en el frente de batalla por los Estados Unidos en cada guerra desde la fundación de esta nación, y lo seguimos haciendo hoy. La historia latina es la historia estadounidense.

Más que un grupo demográfico

El 80% de los latinos en los EE. UU. son ciudadanos. Pero más allá de cualquier estatus migratorio, este país es nuestro hogar. Somos mucho más que un bloque de votantes o una simple estadística. Los latinos somos educadores y emprendedores. Científicos y médicos. Campesinos e ingenieros. Periodistas, artistas, cuidadores, constructores y dueños de negocios.

Somos los primeros en responder ante las emergencias. Nos organizamos, votamos y gobernamos. Servimos en oficinas locales, legislaturas estatales y en el Congreso.

Las personas de origen latinoamericano generan más de $4.1 trillones anuales para la economía de los EE. UU.

Además, los negocios latinos son el segmento empresarial de más rápido crecimiento en todo el país. Los latinos tenemos un poder real, un poder que se siente, y es hora de ejercerlo.

Debemos exigir rendición de cuentas tanto a los líderes políticos que se aprovechan del miedo como a las grandes empresas que lucran con nuestras comunidades, pero que se esconden cuando se necesita valentía.

Llegamos para quedarnos

Mientras el país debate sobre inmigración, derechos electorales y responsabilidad corporativa, y se prepara para celebrar su 250 aniversario, a los latinos se nos vuelve a tratar como un signo de interrogación en lugar de una constante.

Incluso los turistas que vienen a apoyar a sus equipos en el Mundial y a gastar su dinero en nuestros hoteles y restaurantes tienen que estar alerta. El diario The Guardian señaló:

Más de 120 organizaciones de la sociedad civil han emitido una alerta de viaje para los 10 millones de visitantes potenciales, advirtiendo sobre “graves violaciones de derechos” bajo el contexto político actual, incluyendo la “denegación arbitraria de entrada y el riesgo de arresto, detención y/o deportación”.

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Estamos viviendo un contexto sin precedentes

En esta Copa del Mundo de 2026, futbolistas con raíces hispanas, indígenas y africanas representan con orgullo a Argentina, Brasil, Colombia, Haití, Portugal, Ecuador, Panamá, Paraguay, Uruguay, España y los Estados Unidos. Y yo me pregunto: ¿realmente nos ve la sociedad? ¿Entienden que nada de esto sería posible sin los latinos?

Doscientos cincuenta años después de la fundación de esta nación, nuestra nación, Estados Unidos sigue siendo nuestro hogar. Ya es hora de que todos en este país, incluyendo a quienes ocupan los cargos más altos del gobierno, se den cuenta de ello.

Después de la tormenta

Hace un año, el huracán Helene golpeó al oeste de Carolina del Norte. La comunidad latina respondió con algo más fuerte que la tormenta: solidaridad.

🎧 En este episodio, conoce cómo las organizaciones latinas transformaron la crisis en resiliencia.

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