Alrededor del mediodía del 3 de septiembre, durante la hora más concurrida entre clases, varios autobuses recorrían las rutas que conectan las áreas este y oeste del campus de Duke University.

Entre ellos, el del conductor Luis Juárez Hernández se destacaba. Al subir a su autobús, lo primero que se escuchaba era “La Macarena” a través de las bocinas, mientras algunos estudiantes saludaban al conductor.

Luis, hondureño de 54 años, lleva 19 años manejando esta ruta y se ha convertido en una figura familiar en el campus. Cada día, selecciona una mezcla de música en español, llenando el trayecto con ritmo y energía positiva.

“Yo quisiera seguir trabajando, porque aquí todos los estudiantes me conocen y les gusta la música que pongo. Me hace feliz verlos sonreír cuando suben al bus”, dijo Luis a Enlace Latino NC.

Pero su rutina está en riesgo: el próximo 8 de septiembre, el Estatus de Protección Temporal (TPS) que le ha dado permiso de vivir y trabajar en Estados Unidos por tres décadas llegará a su fin.

“Estoy preocupado porque depende uno de un papelito (el documento del TPS) que le dan a uno. Depende del trabajo también, porque hay que pagar todo, hay que comer, hay que hacer los quehaceres”, dijo Luis.

“Mi vida sería un caos, no solo yo, también casi 60,000 personas”, añadió.

El TPS que obtuvo Luis protege a miles de personas de Honduras, Nicaragua y Nepal, quienes ahora enfrentan una situación similar de incertidumbre legal.

Estudiantes en el autobús de Luis Juarez Hernandez en Duke University alrededor del mediodía el 3 de septiembre de 2025
Estudiantes en el autobús de Luis Juarez Hernandez en Duke University alrededor del mediodía el 3 de septiembre de 2025 / Walter Gómez, ELNC

Un conductor en el corazón del campus

Para profesores y estudiantes de Duke, subirse al autobús de Luis es más que un simple traslado: es un momento de alegría en medio de la rutina universitaria. 

“Escucho a mis compañeros decir: ‘me tocó el autobús de fiesta’”, dijo Gabriella Almonte, estudiante de último año en Duke, a Enlace Latino NC.

“No se puede negar que ha sido una figura importante para nuestra comunidad. Nos alegra mucho subirnos a su bus para ir a clase o a casa; nos da un momento de felicidad en el día”, añadió.

Para Emma Kavcioglu, estudiante de primer año, Luis representa el papel fundamental de los inmigrantes en la comunidad.

“Para mí, él es un ejemplo de todos los inmigrantes”, dijo Kavicioglu a Enlace Latino NC. “Luis es importante para la cultura de Durham, y ahora quieren sacarlo. Eso es muy triste para mí”.  

La situación de Luis también la toca personalmente. Su madre es originaria de Nicaragua, y ella ve un reflejo de su propia familia en la situación de incertidumbre que enfrentan miles de inmigrantes hoy en los Estados Unidos. 

“Cuando veo lo que está pasando con Luis, pienso en mi familia”, agregó.

El apoyo de los estudiantes no se queda en palabras. En el puente por donde pasa su autobús todos los días, hay una pintura de Luis y frases que dicen: “Duke isn’t Duke Without Luis” y “Ningún ser humano es ilegal”. 

Gabriella y Emma destacan este gesto como un símbolo visible del cariño y respaldo que la comunidad universitaria le brinda.

“Pero me molesta mucho que siendo Duke una universidad privada con tanto poder, no estén apoyando como deberían”, dijo Almonte. “Me entristece asistir a una institución que no respalda a quienes han trabajado aquí casi 20 años”. 

Al momento de publicación, Duke University no respondió a un correo electrónico solicitando comentarios sobre la situación de Luis.

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Construyó su vida en Carolina del Norte

Luis llegó a Carolina del Norte en marzo de 1995. Tres años después, el huracán Mitch devastó Honduras, y la administración del presidente Bill Clinton otorgó TPS a miles de hondureños.

“El presidente dijo que nos podíamos quedar aquí porque estaba destrozado”, recuerda.

Al llegar a Carolina del Norte, comenzó trabajando en una pollera en un pequeño pueblo en las afueras de Wilmington. Luego, trabajó en un hospital local, donde era encargado de mantenimiento de los pisos. Durante este tiempo, aprendió inglés y sacó una licencia de conducir para entonces convertirse en conductor de autobuses en Duke University.

“Uno se acostumbra. Tantos años viviendo aquí… ya eres parte”, dijo Luis, destacando el profundo sentido de pertenencia que ha desarrollado en el estado.

Además de su trabajo, ha construido una vida estable en la región: compró una casa en Durham y ha tejido una red de amistades y vínculos en la comunidad.

Pero tres décadas más tarde, la noticia desprevenida de la cancelación del TPS lo ha dejado preocupado por su futuro.

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El miedo de volver

Para Luis, regresar a su país no es una opción segura. 

“No me siento seguro ir a Honduras. Allá hay mucha criminalidad”, dijo Luis. “Allá no es como aquí”. 

Incluso en sus visitas cortas, se sintió fuera de lugar, luego de vivir tantos años en los Estados Unidos.

“Una vez fui con permiso por un mes y me desesperé. Adelanté el vuelo. No aguanté el calor ni los zancudos. Después de tanto tiempo, ya uno no se acostumbra”. 

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Luis ha explorado opciones legales, pero hasta ahora no ha encontrado respuestas concretas.

“Es difícil buscar una solución, no hay una vía clara. Uno no está preparado para que le anuncien de repente que ya se acaba el TPS”, dijo Luis. “Es frustrante. A veces no puede ni dormir en paz, pensando qué le va a pasar”.

Sin embargo, el apoyo de la comunidad de Duke ha sido fundamental para Luis durante este proceso. Ese respaldo le ha dado fuerza para abogar por soluciones políticas.

El 4 de septiembre, a las 8 a.m., la organización Siembra NC organizó un viaje con Luis, junto con gente que lo apoya, hacia la Asamblea General de Carolina del Norte para pedir al senador Ted Budd y otros legisladores estatales acciones que protejan a trabajadores como él.

“Estudiantes y profesores me están apoyando y entonces no me siento solo”, dijo Luis. “Tengo mi casa, mi trabajo… hay que luchar y mantener la esperanza”.

Después de la tormenta

Hace un año, el huracán Helene golpeó al oeste de Carolina del Norte. La comunidad latina respondió con algo más fuerte que la tormenta: solidaridad.

🎧 En este episodio, conoce cómo las organizaciones latinas transformaron la crisis en resiliencia.

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Claudia M. Rivera Cotto es una periodista bilingüe que cubre temas políticos, gubernamentales e inmigratorios en Carolina del Norte para Enlace Latino NC. Claudia forma parte de Report for America. Anteriormente,...

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