Por Laura Montgomery, Durham Arts Council
A primera vista, el trabajo de Enrique Anchorena puede parecer sencillo: muebles, juegos y esculturas funcionales bellamente elaborados en madera. Pero al mirar más de cerca, se descubren historias incrustadas en cada curva, unión y veta. Para Enrique, fundador de Knock on Wood, la carpintería es más que un oficio: es una manera de conectar el pasado con el presente, la cultura con la comunidad.
“Mi camino como artista comenzó con el amor por trabajar con mis manos y una profunda apreciación por los materiales naturales”, reflexiona Enrique. “Todo empezó con proyectos para mi propia casa: una cerca de bambú, un bar tiki, sillas Adirondack… y de repente, amigos y vecinos empezaron a pedirme piezas personalizadas. Lo que comenzó como un pasatiempo personal pronto se convirtió en un llamado más profundo”.
Ya sea un tablero de ajedrez vertical que despierta conversación, un juego de shuffleboard a tamaño real creado para generar recuerdos, o una mesa en forma de guitarra que toca las fibras del corazón, cada pieza está hecha con propósito y personalidad.

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Festivales como CenterFest han sido fundamentales en la formación de Enrique, no solo como artista, sino también como narrador cultural. “La retroalimentación que recibimos de la gente, las preguntas que hacen, los recuerdos que comparten… todo se convierte en parte del trabajo. No se trata solo de vender algo hecho a mano. Se trata de crear conexiones”.
Ahora en su tercer año en CenterFest, Enrique asegura que la experiencia sigue siendo un punto culminante. “Es un honor ser parte del 50 aniversario de CenterFest. Hay una razón por la que este festival ha perdurado: es una verdadera celebración de la creatividad, la cultura y la comunidad. Estamos orgullosos de contribuir a ese legado”.
Un momento especial destaca: la presentación del Sapo, un juego tradicional peruano con raíces en una leyenda inca, donde se decía que los sapos mágicos transformaban las monedas en oro. “Llevamos el Sapo a CenterFest, y para nuestra sorpresa, la mascota de los Durham Bulls lo intentó”, recuerda Enrique. “De repente, se formó una multitud: gente riendo, haciendo preguntas, jugando. Ese momento capturó todo lo que amamos de lo que hacemos: compartir tradición, despertar curiosidad y brindar alegría”.
A través de su trabajo con Knock on Wood, Enrique Anchorena nos recuerda que la artesanía es más que técnica: se trata de preservar historias, honrar la herencia y motivar a las futuras generaciones a encontrar significado en crear algo con las propias manos.
Más información sobre el artista:
@knockonwoodbyenrique




