Niñas y niños juegan con bloques de construcción antes de participar en actividades de matemáticas durante el campamento de verano del Boys and Girls Club de East Providence, en la escuela primaria Emma G. Whiteknact, el jueves 10 de julio de 2025, en Providence, Rhode Island.
Niñas y niños juegan con bloques de construcción antes de participar en actividades de matemáticas durante el campamento de verano del Boys and Girls Club de East Providence, en la escuela primaria Emma G. Whiteknact, el jueves 10 de julio de 2025, en Providence, Rhode Island. (Foto AP/Sophie Park)

Más de 20 estados, incluido Carolina del Norte, demandaron este lunes a la administración del expresidente Donald Trump por congelar miles de millones de dólares en fondos educativos destinados a programas extracurriculares, campamentos de verano y otros servicios.

Impacto en Carolina del Norte

El fiscal general de Carolina del Norte, Jeff Jackson afirmó que la decisión de retener los fondos está costando a las escuelas de Carolina del Norte $165 millones necesarios justo cuando docentes y estudiantes se preparan para el nuevo año escolar. El dinero debía entregarse antes del 1 de julio.

“Tengan en cuenta que el próximo año escolar para más de un millón de niños comienza en solo unas semanas”, dijo Jackson, demócrata, en una conferencia de prensa en Raleigh. “Este es el peor momento para que el gobierno federal nos quite el piso. Necesitamos que maestros, estudiantes y familias estén enfocados en tener un año escolar exitoso”.

El superintendente estatal de Educación, Mo Green, también demócrata, se unió a Jackson al afirmar que la demanda es necesaria para proteger a las escuelas públicas del estado.

“El impacto para las escuelas públicas de Carolina del Norte no puede subestimarse, ya que los fondos retenidos representan aproximadamente el 10% de su financiamiento federal”, señaló Green. “Estos recursos benefician, directa e indirectamente, a cientos de miles de estudiantes, incluidas poblaciones especialmente vulnerables”.

Puestos docentes en riesgo

El 30 de junio, el Departamento de Educación notificó a los estados que se estaban reteniendo $6.8 mil millones destinados a programas como formación docente, actividades extracurriculares, programas de verano y servicios para estudiantes migrantes y aprendices del inglés.

La demora —y la posible pérdida— de estos fondos ha generado alarma en sistemas escolares de todo el país. La semana pasada, el distrito escolar del condado de Wake anunció una congelación de contrataciones y restricciones de gasto tras no recibir $8.1 millones.

Jackson advirtió que la falta de los $165 millones podría poner en riesgo unos 1,000 empleos en el sector educativo de Carolina del Norte, especialmente en distritos rurales. Entre ellos, regiones afectadas por el huracán Helene podrían perder hasta $18 millones.

“Si esto no se resuelve, afectará programas como los extracurriculares, la prevención del suicidio en jóvenes en riesgo, servicios de salud mental para estudiantes, educación STEM, apoyo académico, clases de alfabetización para adultos, e incluso podría aumentar el tamaño de las clases de tercer grado”, advirtió Jackson.

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YMCA y clubes como Boys & Girls

Parte del dinero retenido financia actividades en clubes como Boys & Girls Clubs, YMCA o escuelas públicas, donde asisten 1.4 millones de niños y adolescentes en todo el país. El Congreso había asignado estos fondos para ofrecer apoyo académico, actividades de enriquecimiento y cuidado infantil, principalmente a familias de bajos ingresos. Sin embargo, la administración Trump congeló recientemente estos recursos, argumentando que desea asegurarse de que los programas financiados se alineen con sus prioridades políticas.

La demanda, encabezada por California, alega que retener estos fondos viola la Constitución y varias leyes federales. Según la demanda, muchas familias de bajos ingresos perderán el acceso a estos programas si el dinero no se libera pronto. En algunos estados, el ciclo escolar comienza a finales de julio o principios de agosto.

La semana pasada, Darleen Reyes condujo bajo una fuerte lluvia para llevar a su hijo a un campamento diurno gratuito del Boys & Girls Club en East Providence, Rhode Island. Contó a las y los administradores del campamento que la alerta de inundaciones casi la hace quedarse en casa, pero su hijo insistió en asistir.

Antes de despedirse con un beso de su madre, Aiden Cazares, de 8 años, explicó a una periodista: “Quería ver a mis amigos y no quedarme en casa sin hacer nada”. Luego corrió a jugar.

Programas extracurriculares en riesgo para el otoño

En Rhode Island, el estado intervino con fondos para mantener los programas de verano activos, según el Boys & Girls Club de East Providence. Otros clubes que reciben estos fondos federales también han encontrado maneras de operar este verano, indicó Sara Leutzinger, vicepresidenta de comunicaciones del Boys & Girls Clubs of America. Pero no hay el mismo optimismo respecto a los programas extracurriculares de otoño.

Algunos de los 926 clubes Boys & Girls a nivel nacional que operan programas del 21st Century Community Learning Center podrían cerrar si la administración Trump no libera los fondos en las próximas tres a cinco semanas, dijo Leutzinger.

La YMCA y Save the Children también informaron que muchos de sus centros están en riesgo de cerrar.

“El tiempo apremia”, afirmó Christy Gleason, directora ejecutiva del brazo político de Save the Children, que ofrece programas extracurriculares en 41 escuelas rurales del estado de Washington y en el sur del país, donde el año escolar comienza en agosto. “Aún no es tarde para tomar una decisión que permita que los niños que realmente lo necesitan no se queden sin este apoyo”.

Las escuelas en áreas controladas por republicanos son especialmente afectadas por la congelación de estos fondos. Noventa y uno de los 100 distritos escolares que reciben más dinero de los cuatro programas federales congelados están ubicados en distritos congresionales republicanos, según un análisis de New America, un grupo de análisis de tendencia progresista. De esos 100 distritos principales, la mitad está concentrada en cuatro estados: California, Virginia Occidental, Florida y Georgia. El análisis utilizó datos de financiación reportados en 2022 por 46 estados.

Incluso funcionarios republicanos han criticado la medida.

“Creo firmemente en la responsabilidad fiscal, lo que implica evaluar el uso de los fondos y buscar eficiencia, pero también ser responsables: liberar fondos ya aprobados por el Congreso y firmados por el presidente Trump”, expresó Richard Woods, superintendente de escuelas de Georgia y funcionario electo republicano. “En Georgia, estamos por comenzar el ciclo escolar, así que insto a que se liberen los fondos federales para garantizar el éxito de nuestro estudiantado”.

La Oficina de Administración y Presupuesto (OMB, por sus siglas en inglés) afirmó que algunos de los subsidios financiaban causas de izquierda, como servicios para personas inmigrantes sin estatus legal o iniciativas de inclusión LGBTQ+.

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Campamentos de verano con enfoque educativo

En el campamento de verano de East Providence, Aiden —quien entrará a tercer grado— jugó a la mancha, construyó estructuras con piezas magnéticas, repasó matemáticas mediante juegos, aprendió sobre la polinización, vio un video sobre naturaleza y comió nuggets de pollo ofrecidos por el club.

Docentes con experiencia de su escuela lo corrigieron cuando hablaba sin levantar la mano y le dieron consejos prácticos cuando otro niño dijo algo inapropiado.

“Cuando alguien dice algo inapropiado, no lo repitas”, le indicó la maestra Kayla Creighton mientras respondía preguntas sobre tábanos y abejas.

En efecto, resulta difícil encontrar una organización más moderada y arraigada que el Boys & Girls Club.

El mes pasado, un republicano y una demócrata promovieron una resolución en la Cámara de Representantes para celebrar los 165 años de la organización como un “faro de esperanza y oportunidades”. En 1991, el Departamento de Defensa otorgó $3 millones al club para apoyar a niños y niñas cuyas familias fueron desplegadas en la Guerra del Golfo. Desde entonces, se han establecido clubes en bases militares para apoyar a hijos e hijas de personal militar. Las familias pueden inscribirles sin costo.

“Creo que al revisar los programas se darán cuenta de que la mayoría son apropiados y liberarán los fondos”, opinó Mike Petrilli, presidente del Thomas B. Fordham Institute, un centro conservador de análisis de políticas educativas, sobre el proceso de revisión de los subsidios del 21st Century Community Learning Center.

Pero no todas las personas comparten ese optimismo.

Pocas opciones accesibles para el cuidado infantil

La madre de Aiden ya empezó a buscar opciones de cuidado infantil para las tardes a partir de septiembre, cuando los niños regresan a la escuela en Rhode Island.

“Cuesta $220 por semana”, dijo Reyes, abriendo los ojos con asombro. “No puedo pagar eso”.

La madre soltera, que trabaja para el estado, comentó que probablemente le pedirá a su hijo de 14 años que cuide de Aiden. Eso significaría que él tendría que renunciar a conseguir un trabajo cuando cumpla 15 en otoño y no podría jugar baloncesto ni fútbol americano.

“No tengo otra opción”, lamentó.

En casa, Aiden probablemente se quedaría frente a una pantalla. Eso sería desalentador, ya que ha progresado mucho en el club, donde recibe tutoría y ha aprendido sobre “límites saludables”, según explicó Reyes.

Fernande Berard se enteró de la congelación de fondos y el posible cierre del programa por una reportera, después de dejar a sus tres hijos pequeños en el campamento.

“Me sentiría devastada si esto desaparece”, dijo la enfermera. “Honestamente, no sé qué haría”.

Su esposo trabaja manejando Uber la mayor parte del día, y tener que recoger a los niños antes le afectaría económicamente. Ese ingreso es necesario para pagar la hipoteca y otros gastos.

Si su supervisora lo permite, Berard tendría que recoger a los niños y llevarlos al centro de rehabilitación donde lidera un equipo de enfermería. Allí deberían quedarse hasta que termine su jornada laboral.

“Es difícil de imaginar”, concluyó.

*Con información de AP

Después de la tormenta

Hace un año, el huracán Helene golpeó al oeste de Carolina del Norte. La comunidad latina respondió con algo más fuerte que la tormenta: solidaridad.

🎧 En este episodio, conoce cómo las organizaciones latinas transformaron la crisis en resiliencia.

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