La asamblea pública que realizó en Charlotte la representante estatal, Carla Cunningham, se convirtió en un espacio para que varios latinos y sus aliados “alzaran su voz” y manifestaran su descontento hacia su posición antiinmigrante y votar para respaldar leyes como la HB 10 y HB 318.
Cunningham, quien es demócrata y afroamericana, y representa el Distrito 106 en la Cámara de Representantes estatal, realizó la reunión en la noche del domingo 17 de agosto en Rockwell AME Zion Church, a donde llegaron al menos 100 personas.
Los copartidarios criticaron a la representante por emitir una serie de comentarios calificados de “incendiarios y racistas”.
También, las críticas llegaron por unirse al voto republicano para anular el veto del gobernador Josh Stein a la ley HB 318.
Vacíos en la ley HB 10
La ley 318 surgió para corregir los vacíos en la ley HB 10 que entró en vigor el 1 de diciembre, y que obliga a los alguaciles de Carolina del Norte a colaborar con el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE).
Además de ampliar la colaboración con los alguaciles, la ley 318 obliga retener a las personas indocumentadas hasta 48 horas después de ser liberadas.
Este proceso es para garantizar que los agentes del ICE puedan detenerlos.
Un discurso que divide
Wendy Mateo Pascual, conocida líder y activista afrolatina de Charlotte, que promueve el voto entre los votantes hispanos, envió una carta a Cunningham a finales de julio para manifestar su descontento, y también estuvo presente en la asamblea.
“Nos sentimos frustrados de su comportamiento porque está promoviendo el mismo discurso de división racista y xenofóbico que promueven los blancos racistas, y el mismo discurso que se hace en contra de la comunidad afroamericana, ella lo está haciendo en contra de la comunidad inmigrante”, dijo Mateo Pascual a Enlace Latino NC.
Cunningham dijo durante el debate de julio, que “todas las culturas no son iguales, y que los inmigrantes necesitan asimilarse”.
“Sus palabras y su voto no reflejan un verdadero liderazgo. Reflejan una profunda desconexión de las comunidades diversas, vibrantes y trabajadoras para las que fue elegida”, dice Mateo Pascual en la carta dirigida a Cunningham el 30 de julio.

Cuestionada por mayoría del público
El pastor que acompañó a Cunningham fue el encargado de leer las preguntas del público.
Algunas de ellas, el pastor las pasó por alto argumentado que “eran muy similares”.
Una de las preguntas, que leyó fue: “si removería a todos los inmigrantes de Carolina del Norte”, a lo que respondió: “No apoyo a los inmigrantes ilegales. Apoyo a los inmigrantes legales. Yo no he votado por una ley para remover a todos los inmigrantes”.
También le preguntaron si ella cambiaría algo sobre cómo votó o envío su mensaje en el debate para anular el veto de la HB 318, a lo que respondió: “no, no cambiaría nada al respecto”. A su respuesta se escuchó reír a algunos asistentes.
Otra se refirió ¿si la representante se consideraba alineada con el Partido Demócrata?
“No me considero a mí misma alineada con ningún partido. Me considero una persona que mira la información que le dan y ve si es beneficiosa para mi comunidad y luego toma una decisión”, contestó.
Risas y amenaza de terminar el evento
En un momento del “town hall” que duró al menos una hora, se escuchó más fuerte la risa del público, que la representante amenazó con finalizar el evento más temprano.
“Éramos como 20 latinos allí, pero también llegaron personas de la comunidad blanca y afroamericana. Creo que el 90 % de los asistentes estaba apoyándonos”, contó Mateo Pascual.
La activista mencionó, que algunos de los latinos llevaban carteles, pero no les permitieron entrar con ellos por ser un recinto religioso.




