Ir a una cita médica puede ser estresante por sí solo. Pero cuando además existe una barrera de idioma, el miedo a no entender un diagnóstico, un tratamiento o una indicación básica puede volverse aún mayor. Para millones de personas que hablan español u otros idiomas distintos del inglés en Estados Unidos, esta situación es común. Lo que muchos no saben es que, en la mayoría de los casos, pedir un intérprete no es un favor: es un derecho protegido por la ley.
El derecho a entender lo que pasa con tu salud
“Si una persona con dominio limitado del inglés va a una oficina del gobierno o a cualquier establecimiento médico que recibe financiación federal, deberán proveerle un traductor”, indicó a Enlace Latino NC Aaron Jacobson, abogado de Ayuda Legal para Trabajadores Agrícolas.
“Por ejemplo, si va a un hospital federal, o un hospital estatal, o incluso a un hospital privado que recibe financiación federal, el hospital tiene la obligación de proveer traductores para todas las personas que se atiendan allí”.
En Estados Unidos existen leyes federales que buscan evitar la discriminación en servicios esenciales, incluida la atención médica. Estas normas protegen a las personas con dominio limitado del inglés, conocidas en inglés como Limited English Proficiency (LEP).
Una de las principales es el Título VI de la Ley de Derechos Civiles de 1964, que prohíbe la discriminación por origen nacional en cualquier institución que reciba fondos federales. La falta de acceso al idioma se considera una forma de discriminación, ya que impide que el paciente reciba información clara sobre su propia salud.
A esto se suma la Sección 1557 de la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Costo (Affordable Care Act). Esta norma establece que hospitales, clínicas y consultorios que reciben fondos federales —por ejemplo, a través de Medicare o Medicaid— deben garantizar el acceso lingüístico. En la práctica, esto significa que deben ofrecer intérpretes calificados y sin costo cuando el paciente los necesita para comunicarse con su proveedor de salud.
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¿En qué situaciones puedo pedir un intérprete?
El derecho a un intérprete aplica a consultas médicas, visitas de emergencia, hospitalizaciones, exámenes, tratamientos, explicaciones de diagnósticos, instrucciones para tomar medicamentos y procesos de consentimiento informado. No importa si la cita es corta o larga: si no entiendes bien el inglés, puedes pedir ayuda para comunicarte.
El intérprete puede estar presente en persona, pero también puede ser por teléfono o por videollamada. Muchos hospitales utilizan estos sistemas cuando no tienen intérpretes disponibles en el lugar. Además, los centros de salud deben ofrecer documentos importantes —como formularios o instrucciones médicas— en tu idioma, cuando sea razonablemente posible.
¿Pueden obligarme a usar a un familiar como intérprete?
No. Aunque puedes elegir llevar a un familiar o amigo si te sientes más cómodo, el hospital o la clínica no puede obligarte a usar a esa persona en lugar de un intérprete profesional. De hecho, las autoridades federales recomiendan no recurrir a menores de edad ni a familiares para interpretar información médica compleja, ya que pueden cometer errores o sentirse presionados en situaciones delicadas.
Si tú pides un intérprete profesional, el proveedor de salud debe ofrecértelo.
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¿Tengo que pagar por el servicio de intérprete?
No. El servicio de interpretación no debe tener costo alguno para el paciente. Cobrar por un intérprete puede considerarse una violación de las leyes federales de derechos civiles cuando el proveedor recibe fondos del gobierno.
¿Qué pasa si no me quieren dar un intérprete?
Si llegas a tu cita médica y no te ofrecen un intérprete o te dicen que no es posible, puedes insistir y recordar que se trata de un derecho protegido por la ley federal. También puedes pedir hablar con un supervisor, con el departamento de atención al paciente o con la oficina de derechos civiles del hospital.
Si el problema continúa, es posible presentar una queja ante el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Carolina del Norte (NCDHHS), en el área que investiga denuncias por discriminación en los servicios de salud.
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Consejos antes de tu cita
Para evitar problemas, es recomendable llamar con anticipación y pedir explícitamente un intérprete en tu idioma al agendar la cita. Llegar con tiempo extra puede ayudarte si necesitas asistencia para completar formularios. Si el hospital tiene un portal en línea, revisa si ofrece opciones de idioma.



