En medio de un giro en la política exterior de Estados Unidos durante el segundo mandato de Donald Trump, una vieja doctrina del siglo XIX volvió a aparecer como marco para explicar decisiones recientes hacia América Latina, en particular frente a Venezuela.

Se trata de la Doctrina Monroe. Y aunque fue formulada hace más de 200 años, hoy vuelve a estar vigente como concepto para explicar el avance de Estados Unidos y su injerencia económica y militar en el resto de América.

Para la politóloga Evelyne Huber, profesora de la Universidad de Carolina del Norte, lo que está en juego no es una reinterpretación académica sino un cambio concreto en la forma en que Estados Unidos ejerce su poder.

“Es un regreso a la idea de que el país más fuerte puede imponer sus intereses”, señala.

En esta entrevista con Enlace Latino NC, Huber explica por qué la Doctrina Monroe es un concepto importante en la actualidad y qué implica para los países latinoamericanos.

ELNC: ¿Qué es la Doctrina Monroe y cuál es su origen?

Evelyne Huber (EH): La Doctrina Monroe surge a comienzos del siglo XIX, cuando Estados Unidos todavía estaba definiendo su lugar en un mundo dominado por imperios europeos. Tras la independencia de las 13 colonias, el país emerge en un contexto en el que las potencias europeas tenían posesiones en distintas partes del mundo, y Estados Unidos comienza, progresivamente, a jugar el mismo juego: el de la expansión.

puntos destacados sobre lo que hay que saber sobre la Doctrina Monroe

Primero esa expansión fue territorial, dentro del propio continente norteamericano, hasta completar el territorio continental actual.

Luego, Estados Unidos empezó a definir a todo el continente americano, del norte al sur, como su esfera de influencia. Una esfera de influencia implica que hay un poder que es más fuerte que los demás, un poder hegemónico, reconocido como dominante, y que por lo tanto exige que otros países se alineen con sus intereses.

En ese contexto, Estados Unidos apoyó las luchas de independencia en América Latina, que se desarrollaron aproximadamente entre 1800 y 1825. Ese apoyo tenía un objetivo claro: sacar a las potencias europeas del hemisferio. La Doctrina Monroe, proclamada oficialmente en 1823, resumió esa idea con una consigna: Europa fuera del hemisferio, América para los americanos.

Del papel a la práctica

Durante décadas, la Doctrina Monroe fue citada como un principio político. A fines del siglo XIX, sin embargo, comenzó a traducirse en intervenciones directas de Estados Unidos en América Latina.

ELNC: ¿Cómo se aplicó esta doctrina en la práctica a partir de ese período?

EH: Después vino la Guerra Civil, que convulsionó a América del Norte. Tras la Reconstrucción, empresas estadounidenses comenzaron a invertir en países vecinos. A partir de fines del siglo XIX y hasta 1933, Estados Unidos se involucró fuertemente de forma militar en América Latina.

Comenzó con la guerra de independencia de Cuba contra España. Estados Unidos entró en 1898; España fue expulsada, pero EE.UU. estableció un protectorado sobre Cuba, lo que significó una soberanía muy limitada.

Entre 1898 y 1933, Estados Unidos realizó más de 30 intervenciones militares en América Latina, principalmente en Centroamérica, el Caribe y México. Algunas fueron breves; otras implicaron ocupaciones prolongadas, como en Haití, Nicaragua y República Dominicana.

Este período también se conoce como “diplomacia del dólar”, porque muchas veces las tropas estadounidenses tomaban control de las aduanas —donde se generaban los ingresos— para garantizar el pago de deudas a empresas estadounidenses. El principio rector era proteger intereses económicos mediante el poder militar.

Evelyn Huber, profesora de Ciencia Política de la Universidad de Carolina del Norte
Evelyne Huber es profesora de Ciencia Política en la Universidad de Carolina del Norte y ha estudiado durante décadas la relación entre Estados Unidos y América Latina. Foto: gentileza de la entrevistada.

ELNC: Entonces, ¿la Doctrina Monroe se utilizó con fines imperialistas durante el siglo XX?

EH: Absolutamente. La idea era que Estados Unidos fuera el único poder hegemónico y mantener a las otras grandes potencias, en particular a los europeos, fuera del hemisferio.

Cuando la diplomacia deja de ser el límite

Durante años, Estados Unidos combinó intervenciones encubiertas con un discurso oficial de respeto al orden internacional. Ese equilibrio, según Huber, se rompe de forma abierta en el siglo XXI.

ELNC: ¿Por qué estamos hablando de la Doctrina Monroe ahora? ¿Por qué importa en 2026?

EH: Después de la Segunda Guerra Mundial, las potencias vencedoras intentaron crear instituciones internacionales para evitar una tercera guerra mundial y otra crisis como la de 1929.

Se construyó un sistema internacional de instituciones económicas, políticas y de derecho internacional para resolver conflictos mediante la diplomacia.

Eso no impidió la Guerra Fría. La intervención militar directa se redujo, pero la intervención encubierta, a través de la CIA, fue muy intensa.

La CIA intervino para debilitar fuerzas consideradas contrarias a los intereses de Estados Unidos: gobiernos reformistas, movimientos sindicales, procesos de reforma agraria o fiscal. En muchos casos, apoyó golpes militares, como el derrocamiento de Jacobo Árbenz en Guatemala. Pero todo esto era encubierto. Oficialmente, Estados Unidos adhería a la diplomacia y al derecho internacional.

Eso se terminó en el siglo XXI con Donald Trump. En su primer mandato retiró a Estados Unidos de varias organizaciones internacionales. En su segundo mandato abandonó completamente la idea de diplomacia y estado de derecho. Volvimos a la lógica de “la fuerza hace el derecho”.

Estados Unidos exige una hegemonía incontestada sobre el hemisferio. Por eso se revive esta doctrina: “América para los americanos”, pero entendiendo “americanos” como estadounidenses.

Evelyn Huber – Profesora universidad de carolina del norte

ELNC: ¿Trump le da un nuevo significado a la Doctrina Monroe?

EH: Sí. En parte es un regreso a la diplomacia del dólar. Pensemos en el petróleo venezolano o en los minerales estratégicos. Su pensamiento es: Tenemos el poder, tenemos intereses económicos, y hacemos lo que nos conviene y lo que podemos imponer.

ELNC: Además de Venezuela, ¿qué otros ejemplos ve hoy en la política exterior de Estados Unidos hacia América Latina?

EH: Ahora mismo Trump está enfocado en Groenlandia. No me sorprendería que luego se enfocara en Cuba. Cuba atraviesa una crisis económica tan profunda que puede calcular que colapsará por sí sola, sin necesidad de una intervención directa de Estados Unidos.

Mientras tanto, está apoyando a líderes afines, no necesariamente en términos ideológicos, sino afines a su estilo autoritario de gobierno. Apoyó a Milei antes de las elecciones con un préstamo de emergencia. Está conforme con el resultado de las elecciones en Chile. Está enfrentado abiertamente con el presidente colombiano de izquierda. También intenta colocar presidentes afines en América Latina.

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Qué cambia para América Latina hoy

ELNC: ¿Qué significa este escenario para América Latina, especialmente para países que atraviesan crisis económicas?

EH: Significa que estamos volviendo a una era en la que la soberanía nacional está limitada. Los países latinoamericanos no pueden hacer cosas que entren en conflicto con la agenda de Trump.

Además, Trump es impredecible, lo que dificulta que los líderes latinoamericanos diseñen estrategias claras. Muchos intentan halagarlo o evitar afectar intereses personales, familiares o corporativos de Estados Unidos.

Lula, por ejemplo, se le plantó a Trump y resistió intentos de presión. Pero Brasil es grande y está lejos. Un país pequeño no tendría esa capacidad: Trump usaría aranceles u otras sanciones.

ELNC: ¿Hay margen para resistir?

EH: La única esperanza sería un frente unido de países latinoamericanos. Pero no están unidos. Mientras algunos crean que pueden obtener beneficios individuales de Trump, seguirán divididos. No pueden ganar si están divididos. Pueden resistir, pero no pueden resistir eficazmente si no están unidos.

Después de la tormenta

Hace un año, el huracán Helene golpeó al oeste de Carolina del Norte. La comunidad latina respondió con algo más fuerte que la tormenta: solidaridad.

🎧 En este episodio, conoce cómo las organizaciones latinas transformaron la crisis en resiliencia.

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Patricia Serrano es una periodista bilingüe radicada en Asheville y miembro de Report for America. Cubre temas migratorios, políticos y sociales en el oeste de Carolina del Norte para Enlace Latino NC,...

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