Cuando Donald Trump mencionó a la comunidad inmigrante como uno de los principales problemas del país en su investidura, las organizaciones y grupos de base latinos no se sorprendieron.
La retórica fue la misma de su campaña y muy similar a la de su primer mandato.
La pregunta fue la misma de siempre: ¿Qué de todo esto se cumplirá? ¿Cómo prepararse para enfrentar un gobierno hostil y evitar que el miedo paralice a la comunidad indocumentada?
Entre las estrategias destacan informar sobre derechos frente a la policía y agentes migratorios, verificar rumores antes de alarmar a la comunidad, y fortalecer la colaboración con instituciones locales, como oficinas de alguaciles y policías.
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Reforzar los vínculos comunitarios
Mesas redondas virtuales y foros comunitarios presenciales con autoridades locales son las primeras acciones que la Asociación de Mexicanos en Carolina del Norte (AMEXCAN) implementará en las próximas semanas.
Estas iniciativas buscan apoyar a la comunidad mexicana, una de las más afectadas por las políticas anunciadas por el nuevo presidente.
Juvencio Rocha Peralta, director ejecutivo de AMEXCAN, explicó a Enlace Latino NC que las prioridades son fortalecer la vinculación con las comunidades y trabajar en conjunto con las fuerzas del orden.
“El objetivo de las mesas redondas es ofrecer un espacio donde las personas puedan expresar sus preocupaciones, sus miedos e inquietudes, y crear un puente de diálogo con las autoridades”, afirmó.
Foros comunitarios
El primer foro comunitario se realizará el 13 de febrero en Wilson, una ciudad del este de Carolina del Norte con un 10% de población latina.
Los siguientes foros están previstos en Greenville, condado de Pitt, y en otras ciudades del estado.
“Estamos coordinando con el departamento del ‘Sheriff’, la policía y el fiscal local”, señaló Rocha Peralta.
“Estas actividades buscan generar confianza y cooperación, especialmente en un contexto donde las políticas migratorias aún son inciertas”, mencionó.
Rocha Peralta recordó que, durante el primer mandato de Donald Trump, muchas personas se auto deportaron debido al miedo generado por la retórica antiinmigrante.
Ahora, AMEXCAN busca evitar que esto se repita promoviendo el diálogo y fortaleciendo la comunidad.
“Queremos romper con el pánico y construir conexiones que ayuden a enfrentar juntos los desafíos”, concluyó el director.
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Talleres para conocer tus derechos
Organizaciones como El Centro Hispano, una de las más antiguas y reconocidas de Carolina del Norte, han tomado medidas inmediatas frente a los desafíos de la nueva administración federal.
Pilar Rocha, representante de la organización, explicó que están ofreciendo talleres de “Conozca sus derechos y prepárese”, además de sesiones legales para apoyar a las familias en la redacción de cartas poder.
“Queremos que nuestra comunidad esté preparada y sepa cómo actuar en cualquier situación”, señaló Rocha.
Las cartas poder son documentos legales que permiten designar a alguien de confianza para tomar decisiones en caso de detención o deportación, protegiendo así a las familias.
Además, en los talleres se distribuye una tarjeta informativa, en inglés y español, que detalla los derechos de las personas ante ICE y ofrece instrucciones claras, como no abrir la puerta sin una orden judicial. Esta herramienta busca empoderar a la comunidad y evitar violaciones a sus derechos.
Los próximos talleres se organizarán de la siguiente manera: la Jornada de Carta Poder se realizará el 15 de febrero en Chapel Hill. Y las sesiones informativas de “Conozca sus derechos y prepárese” tendrán lugar el 30 de enero en Chapel Hill, el 4 de febrero en Durham y el 16 de febrero en Knightdale.
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Un frente de aliados comunitarios
Entre las acciones que organizaciones y grupos de base han puesto en marcha para preparar a la comunidad migrante ante posibles redadas de ICE, destacan los llamados verificadores comunitarios.
Su rol, discreto pero vital, es ser los ojos y oídos de una comunidad marcada por el miedo y la incertidumbre, especialmente en un estado como Carolina del Norte, donde la ley HB 10 obliga a los alguaciles a colaborar con agentes de inmigración.
En Carolina del Norte, varias iniciativas ejemplifican este esfuerzo. En los condados de Buncombe y Henderson, la organización Compañeros Inmigrantes de las Montañas en Acción (CIMA) coordina el Programa de Verificadores Comunitarios, con equipos locales para rastrear y reportar actividades sospechosas.
En Raleigh, el Radar Safe del Comité de Acción Popular utiliza redes de apoyo para corroborar información en tiempo real.
Por su parte, el grupo HACA (Hispanos Americanos Comunidad Alerta) de Henderson Fuerza Activa lidera la misma labor en la ciudad de Henderson.
Y en los condados de Guilford, Wake, Durham, Randolph, Johnston, Cabarrus y Alamance, la organización Siembra NC lidera esfuerzos similares a través de una línea comunitaria.
Protección comunitaria frente al miedo y la desinformación
A través de su línea comunitaria (336-543-0353), Siembra NC coordina un sistema de verificación que permite responder de forma rápida y efectiva a posibles operativos de ICE.
La organización ha desarrollado una red de verificadores comunitarios que corroboran la información antes de emitir alertas, garantizando que solo se compartan datos confirmados y evitando así la propagación de rumores.
“Ahorita lo que estamos viendo es mucho, mucho pánico, y eso es lo que quiere esta administración: que nosotros estemos en pánico. Por eso verificamos cada rumor antes de alarmar,” señaló Marlene Martínez, representante de Siembra NC, en entrevista con Enlace Latino NC.
Este esfuerzo no solo busca proteger a las familias de la desinformación, sino también construir confianza y solidaridad entre los residentes.
Además, Siembra NC complementa esta labor con talleres educativos enfocados en derechos migratorios.
Estos espacios ofrecen herramientas prácticas para actuar frente a interacciones con autoridades y conectan a las familias con recursos legales confiables.
“Con o sin papeles, nosotros merecemos vivir una vida sin miedo y con dignidad en el estado,” afirmó Martínez.
Una red de apoyo ante el miedo
En la zona oeste del estado, la organización CIMA trabaja para brindar herramientas concretas que permitan a las familias migrantes enfrentar la incertidumbre.
Ante las políticas migratorias de la nueva administración y las dificultades económicas tras el huracán Helene, han reforzado su labor enfocada en la educación y la defensa de los derechos de la comunidad.
“Estamos aquí para acompañar a nuestra comunidad, para que enfrente la incertidumbre con herramientas concretas y no con miedo,” explica Dulce Morales. CIMA organiza talleres de capacitación de verificadores, voluntarios que se encargan de confirmar rumores sobre retenes o redadas de ICE.
“Estos verificadores serán los ojos y oídos de nuestra comunidad, porque el pánico y la desinformación pueden ser igual de dañinos que la amenaza misma,” señala Morales.
Además, distribuyen materiales educativos en inglés y español en mercados locales.
Estas guías explican qué hacer si ICE llega a una vivienda: no abrir la puerta sin una orden judicial firmada, guardar silencio y solicitar un abogado.
“En momentos de tensión, las personas pueden paralizarse. Tener esta información a mano es vital para recordarles que tienen derechos,” añade Morales.
CIMA también opera un sistema de alertas por mensaje de texto que alcanza a más de 4 mil personas.
Los residentes pueden inscribirse enviando la palabra “alerta” para recibir notificaciones verificadas.
Su línea de emergencia (1-800-559-8714) está disponible las 24 horas para ofrecer asistencia inmediata.
Prevención en el centro del estado
En la región central de Carolina del Norte, Henderson Fuerza Activa (Hendfact) trabaja para organizar y preparar a la comunidad latina ante posibles operativos migratorios.
Liderada por Antelmo Salazar, la organización ha entrenado a 14 jóvenes ciudadanos estadounidenses, integrantes del grupo HACA (Hispanos Americanos Comunidad Alerta), para verificar rumores relacionados con la presencia de agentes de inmigración.
“Cuando se escuche un rumor, mandamos al grupo para cerciorarse de qué está pasando y evitar el pánico innecesario,” explica Salazar.
El líder comunitario, enfatiza la importancia de actuar basándose en información confirmada.
Este enfoque busca reducir el impacto de la desinformación y proteger a las familias latinas.
Hendfact organiza reuniones tres veces por semana para coordinar estrategias y mantiene diálogos constantes con autoridades locales, incluyendo alguaciles, policías estatales y jueces, en condados como Granville, Franklin, Vance y Warren.
“Estamos diciendo a la comunidad que eviten meterse en problemas, que manejen con precaución y que no se pongan a disposición de ellos por descuidos,” señala Salazar.
Según Salazar actuar con tranquilidad y preparación es clave para enfrentar el actual clima de incertidumbre.
Un compromiso comunitario
En Raleigh, el Comité de Acción Popular (CAP) organiza y apoya a la comunidad inmigrante a través de proyectos enfocados en la acción colectiva.
Fundado en 2016 como respuesta a las políticas antiinmigrantes de la primera presidencia de Donald Trump, el grupo está integrado principalmente por inmigrantes indocumentados que combinan su activismo con empleos en la construcción, la limpieza y la cocina.
“Tenemos trabajos fijos porque hay que pagar las cuentas, pero también hay que luchar por nuestra comunidad”, señala Martha Hernández, miembro fundadora, en entrevista con Enlace Latino NC.
Radar Safe, una red de alerta comunitaria
Uno de sus proyectos de CAP es Radar Safe, una red de alerta comunitaria activa desde 2018.
La iniciativa incluye una línea de emergencia (1-800-559-8714) operativa las 24 horas del día, los siete días de la semana.
“Cuando alguien llama, hacemos preguntas específicas, verificamos en mapas y, si es necesario, enviamos verificadores para confirmar rumores sobre operativos de ICE”, explica Viviana Jiménez, otra integrante del comité.
Además de Radar Safe, CAP organiza talleres anti-deportación y trabaja con otros grupos de base para fortalecer la preparación comunitaria.
Para contactarlos, recomiendan utilizar su página oficial de Facebook o llamar a la línea de emergencia.
“Nuestro trabajo no termina, porque sabemos que unidos podemos enfrentar cualquier desafío”, concluye Hernández.
Una espera cautelosa
Frente al inicio de la nueva administración federal y las recientes medidas anunciadas contra la comunidad inmigrante, el Comité Popular de Asheville por la Justicia Social ha decidido actuar con cautela mientras observa los primeros pasos del gobierno.
“Ahorita estamos esperando cómo se mueven las cosas. Vamos a esperar, digamos, unas dos semanas para ver cómo el presidente y su gente van a estar actuando”, explicó Víctor Álvarez, miembro de la organización.
El Comité trabaja estrechamente con unas 400 familias indocumentadas de la zona, muchas de las cuales aún enfrentan desafíos significativos tras el paso del huracán Helene.
“Nuestra comunidad es mayoritariamente indocumentada, y por eso nos enfocamos en quienes no tienen acceso a la ayuda federal. Ya hemos pasado por esto antes con redadas y leyes antiinmigrantes”, dijo Álvarez.
“Sabemos que este presidente quiere deportar a nuestra gente, pero también sabemos que no nos vamos a dejar. Vamos a seguir luchando por nuestra comunidad, por una reforma migratoria, a pesar de las leyes antiinmigrantes o sus acciones ejecutivas”, subrayó.
El Comité ha optado por evitar actividades públicas que puedan generar más tensión entre los residentes.
“Ahorita hay mucha gente que no quiere ser pública. Nosotros, como siempre, cada evento que hacemos sacamos fotos, esto y lo otro, pero ahorita la gente dice: ‘¿Sabes qué? Ahorita hay que calmarnos, hay que esperar’”, comentó Álvarez.
Fortaleciendo la red familiar y comunitaria
Con el inicio del nuevo gobierno, la Coalición Latinoamericana, dirigida por José Hernández-París, ha ajustado sus estrategias para responder a las posibles consecuencias de las políticas migratorias y su impacto en la comunidad latina de Charlotte y sus alrededores.
En el área metropolitana de Charlotte y los condados aledaños, donde se estima que viven 300,000 latinos, el 40% de los trabajadores de la construcción son indocumentados.
Una población que a partir de esta semana se encuentra aún en mayores condiciones de vulnerabilidad.
“Para nosotros, el énfasis siempre está en apoyar a las familias, incluso aquellas que no tienen personas indocumentadas directamente en casa, porque el miedo afecta a todos, especialmente a los niños,” explicó Hernández-París en conversación con Enlace Latino NC.
Entre las principales acciones está el fortalecimiento del programa Family Defense Network (Red de Defensa Familiar), que conecta a educadores, aliados y familias para brindar apoyo integral.
La coalición trabaja estrechamente con las escuelas para garantizar servicios de consejería, psicología y trabajo social, esenciales ante situaciones como el bullying y el ausentismo escolar.
“Hemos pedido que las escuelas estén preparadas para intervenir, porque ya vimos antes cómo redadas en zonas cercanas resultaron en la ausencia de hasta un 40% de los estudiantes latinos,” señaló el director.
Además, la organización insta a las familias a mantener actualizados los contactos de emergencia en las escuelas y gestionar documentos como poderes legales, fundamentales para prevenir problemas si un miembro de la familia es detenido.
La Coalición Latinoamericana ofrece apoyo directo a través de su línea de ayuda, 704-531-3847, atendida por un equipo capacitado.



