Por Gwen Frisbie-Fulton/Traducido por Elise Ramos
Desde Sylva a Wilson, de Boone a Shelby, ciudades pequeñas de Carolina del Norte celebran el Orgullo – convirtiendo parques pequeños y calles principales a lugares coloridos, llenos de energía y risas.
Hay algo exclusivamente mágico en un festival de Orgullo en una pequeña ciudad. Menos comercialización que en las grandes ciudades. Como todos los desfiles y eventos comunitarios en nuestros pueblos pequeños, hay algo más orgánico y sencillo – negocios locales, familias, y grupos de iglesias organizándose para crear maravillas.
Comí una galleta de azúcar en forma de arco iris de una panadería en Elkin, tan mantecosa que se me derritió en la boca. Ayudé a un niño ponerse sus brillantes alas de hada, antes de correr detrás de un desfile alrededor de un granero en Pittsboro. Escuché un sermón en Kinston, donde el pastor nos dijo que todos estamos hechos para amarnos, unos a otros, sin excepciones.
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Para algunas personas, estas barbacoas, festivales, fiestas de baile, y servicios religiosos – decorados con arcoíris – son nuevos. Pero eso no significa que gays, lesbianas, y personas trans, no siempre han estado aquí.
Se estima que tres millones o más de personas LGBTQ viven en las zonas rurales de Estados Unidos; nacieron aquí, construyeron sus familias aquí, y dirigen negocios aquí. Cuando crecía, mi dentista en Virginia rural era gay. Mi maestra de matemáticas era lesbiana. Mi tía-abuela era trans. Queerness ha existido desde la humanidad, entonces, ¿por qué algunas personas están sorprendidas que existe aquí?
El Orgullo se ha celebrado en todos los Estados Unidos y en Carolina del Norte desde hace décadas, pero actualmente, está confrontando una nueva resistencia. En todo el país, las manifestaciones y la violencia contra las personas LGBTQ están escalando dramáticamente. Hubo 15 manifestaciones documentadas anti-LGBTQ en el año 2020. Luego, ascendieron a 61 en 2021, 169 en 2022, y 215 en 2023, según el Proyecto de Datos de Ubicación y Eventos de Conflictos Armados.
En Carolina del Norte, grupos extremistas como los ‘Proud Boys’ han aparecido para interrumpir una hora de cuentos familiar en Wilmington. Además, los ‘neonazis’ aparecieron para protestar contra drag queens en Sanford. Para un país que se enorgullece de la libertad y el progreso, ¿de dónde viene esta reacción violenta – y por qué ahora?
Este odio está en conjunción con la reciente legislación anti-LGBTQ en los estados. En muchos estados, los legisladores han creado leyes que impedirían que los niños transgénero participen en deportes y les impidan buscar atención médica de afirmación género. La ACLU, al comienzo del mes de Orgullo de este año, registró más de 500 proyectos de ley anti-LGBTQ en todo el país. 6 de ellos en Carolina del Norte.
A pesar de que no se aprueban, solo introduciendo esta legislación y trayéndolo al discurso público es peligroso. Inventan narrativas falsas sobre los “groomers” y el “adoctrinamiento”, e insinúan que es normal controlar las identidades, las elecciones, y las vidas dentro de espacios privados y públicos.
Todo esto arroja una nube oscura sobre las celebraciones soleadas, y festivas, del Orgullo. Ha habido una reacción violenta contra la comunidad queer antes, con legislación opresiva y con violencia, pero nada a este nivel de coordinación política y estrategia.
Así que, casi 10 años después de la implementación de la igualdad matrimonial, y que ahora hay más estadounidenses participando en las celebraciones del Orgullo – ¿por qué está sucediendo esto ahora?
La respuesta es tan vieja como el tiempo: Divide y conquista. En lugar de ser su mejor y traer soluciones a las problemas reales de hoy, algunos políticos siempre están buscando formas de mantenernos separados, para que no votemos juntos. Y como los márgenes electorales son estrechos en lugares como Carolina del Norte, muchos renuncian tratando de persuadir a los votantes a su lado – eligiendo poner a los votantes, unos contra otros.
Los políticos rara vez intimidan a alguien de su propio tamaño. La comunidad queer es un objetivo fácil, con solo el 7% de los adultos en los Estados Unidos identificándose como LGBTQ. La comunidad trans es más fácil. 70% de los estadounidenses dicen que conocen a alguien que es gay, pero solo uno de cada cinco dicen que conocen a alguien que es trans, y se estima que representan el 1,7% de la población.
La verdad es, que a esta comunidad se le llaman demonios, para que puedan avanzar en el juego de la política.
Todavía veremos cómo se desarrollan estas políticas divisivas en noviembre, pero en este momento me alegra ver a los pequeños pueblos de Carolina del Norte sacar sus burbujas y faldas de arcoíris, y subir el volumen de la música para tener un poco de alegría.
Las celebraciones del Orgullo representan y benefician a todos nosotros en Carolina del Norte, el estado donde queremos que todos puedan llamar a casa.
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Gwen Frisbie-Fulton es el director de comunicaciones de Down Home North Carolina, que organiza con gente de clase trabajadora en comunidades rurales de todo el estado. Esta columna está sindicada por Beacon Media, por favor contacte a info-beaconmedianc.org con comentarios o preguntas.
El siguiente artículo es una expresión de opinión personal y no representa necesariamente las opiniones o políticas de la organización Enlace Latino NC. El propósito de este artículo es generar discusión e intercambio de ideas sobre el tema tratado.



