Tras la renuncia del presidente Joe Biden como candidato demócrata para la reelección, sus copartidarios deberán sustituirlo para que enfrente en las elecciones del 5 de noviembre a su oponente el expresidente republicano, Donald Trump.
Luego de su renuncia, Biden “pasó la antorcha” a la vicepresidente Kamala Harris, quien aceptó el reto. Pero aún no es la candidata oficial del Partido Demócrata.
Aunque hay varios nombres que suenan como posibles candidatos junto con Harris, ninguno ha anunciado planes de competir contra ella.
Harris supera el número de delegados requeridos
Un recuento de la Agencia de Noticias AP, publicado el lunes 22 de julio, mostró que superó el “número mágico” de 1,976 delegados comprometidos necesarios para asegurarse la candidatura de su partido y ser nominada en la Convención Nacional Demócrata que comienza el 19 al 22 de agosto en Chicago.
Los demócratas cuentan con poco espacio de tiempo para nominar a su candidato, debido a que en algunos estados el plazo para votar en las votaciones generales finaliza en agosto, y en otros estados el voto anticipado comienza en septiembre.
Ante este escenario, expertos dicen que los líderes del partido seguramente tratarán de asegurar a su nominado antes de la convención.
Aunque el respaldo a Biden convierte a Harris en la elección más probable para la nominación, los delegados que ha liberado “no están comprometidos” con un candidato en específico. Así que dependerá de ellos votar por quien crean conveniente.
¿Cómo será la sustitución de Biden?
Los demócratas pueden sustituir a Biden de dos maneras:
Votación virtual o anticipada: para poder tener un candidato a principios de agosto. Si el partido sigue adelante con esta votación, podría asegurar oficialmente al candidato antes de que empiece la convención, y la contienda habría terminado.
La votación virtual no es una parte típica del proceso. Se organizó para poder confirmar a Biden como candidato antes de que venciera el plazo para votar en Ohio, que este año es sede de la convención.
Aunque los legisladores de Ohio resolvieron el problema, los demócratas planearon seguir adelante con la votación anticipada para evitar cualquier desafío legal que intentara mantener a Biden fuera de la papeleta electoral en ese estado.
Si se cancela la votación virtual, el partido se pondría de acuerdo acerca de Harris, antes de la convención, y en este caso podría considerarse técnicamente abierta.
Convención abierta: este es un escenario que el Partido Demócrata no ha experimentado desde 1968, que fue la última vez que un presidente estadounidense en ejercicio, en este caso Lyndon Baines Johnson, abandonó su campaña para la reelección.
Este tipo de convención ocurre, cuando ningún candidato llega con una clara mayoría de delegados, por lo que el acto se convierte en unas “miniprimarias”, en las que los aspirantes luchan por convencer a los delegados a que voten por ellos.
¿Cómo sería la votación en una convención abierta?
Para ser nominados, los candidatos necesitan las firmas de al menos 300 delegados (no más de 50 provenientes de un solo estado), para que su nombre aparezca en la boleta.
Biden ya había ganado 3,896 delegados comprometidos, que incluye los votantes leales al partido, y que son más de la cantidad necesaria para asegurarse la nominación de su partido.
En caso de que ningún candidato obtenga la mayoría de los votos tras una primera ronda de delegados, se llevarán a cabo más rondas de votación.
Quiénes son los superdelegados
A partir de la segunda ronda de votación, los superdelegados (líderes de partidos y cargos públicos electos) votarían hasta que se elija un candidato.
Para asegurarse la nominación del partido, el candidato necesita 1,976 votos de delegados.
Más de 700 miembros del partido, muchos de ellos funcionarios electos, se consideran superdelegados automáticos.
En 1924, los demócratas necesitaron 103 rondas de votaciones para decidir finalmente por el candidato, que fue John Davis.



