Con la colaboración con Hola News

Luego de haber tomado la medida extrema de tomar ‘santuario’ en una iglesia  de Greensboro en 2017, la mexicana Minerva Cisneros consiguió finalmente su residencia legal en Estados Unidos este 2 de mayo, informó su abogada a través de su cuenta de Facebook.

La abogada Helen Parsonaje (izq.) posa junto a Minerva Cisneros en la Corte de Inmigración de Charlotte, donde le fue concedida la residencia permanente. / Foto tomada de la página de Facebook de la abogada Helen Parsonage.

La abogada Helen Parsonage, quien lleva el caso de Cisneros desde que consiguió sacarla del santuario y reabrir su caso en busca de una legalización migratoria, escribió en su página de Facebook que “después de casi 20 años en los Estados Unidos, una orden de deportación, varios meses en santuario y una exitosa moción para reabrir su antiguo caso, ¡hoy la corte le otorgó a Minerva el estatus de residente permanente!”, acompañando el texto con una serie de fotografías en las que aparece junto a la feliz inmigrante.

Y es que un juez federal de Inmigración otorgó la residencia permanente a esta mujer, una de las primeras inmigrantes indocumentados que se refugiaron en una iglesia de Carolina del Norte para evitar la deportación.

“Este es el mejor día de mi vida, gracias a estas increibles mujeres”, publicó Minerva Cisneros en su página de Facebook con una foto de ella rodeada por su abogada, la pastora Julie Peeples y miembros de la comunidad que han apoyado incondicionalmente a esta madre que reside en Winston-Salem.

Su historia

Cisneros, quien no tiene antecedentes penales, ingresó a los EE. UU. desde México en 2000, buscando escapar de su comunidad plagada de violencia y buscar mejores oportunidades educativas para su hijo, Eduardo, que es ciego.

En 2013, la Agencia de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos le otorgó a Cisneros una suspensión de remoción debido a las necesidades de Eduardo, que se habían otorgado cada año desde entonces. Pero en su registro anual con ICE el 25 de mayo de 2017, se le ordenó abandonar el país antes del 30 de junio, lo que la llevó a tomar la desesperada decisión de acogerse al santuario.

Cisneros se refugió en la Congregational UCC como último recurso contra la deportación por estar indocumentada en el país.

Después de más de tres meses de vivir en la iglesia con sus dos hijos pequeños, un juez de Inmigración le permitió trabajar en documentos de ciudadanía y ella regresó a su casa de Winston-Salem. Posteriormente, en otro chequeo migratorio, le fue colocado un grillete.

Pero esa historia quedó atrás al conseguir este día su residencia permanente.

Comunicadora social-periodista colombiana. Emprendedora y cofundadora de Enlace Latino NC donde es la directora ejecutiva.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.